La bella y a la vez superficial

Este artículo trata simple y llanamente de la realidad acerca de cómo somos y cómo actuamos los seres humanos en nuestras relaciones de pareja. Presento cómo, con frecuencia, primamos lo que hay por fuera sobre la materia prima interior.

Andrea Josefina
Andrea Josefina

17 de noviembre · 480 palabras

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La bella y a la vez superficial - Noviazgo y Parejas

En este artículo se discute el peligro de confundir nuestras esperanzas con sueños. La autora cuestiona la idea de que debemos aferrarnos a algo y creer en su posibilidad sin ser conscientes del límite entre la esperanza y la fantasía irrealizable.

El ejemplo que se utiliza es el del amor y las expectativas que las mujeres pueden tener hacia él, el llamado "Príncipe Azul". La autora critica la idea de la mujer impotente, sentada esperando a que llegue su hombre ideal, con una larga lista de características y virtudes que debe cumplir.

El artículo defiende que debemos ser más sinceros y realistas en nuestras relaciones y adaptar nuestras expectativas a la realidad.

En conclusión, el artículo es una llamada a la cordura en lugar de vivir en una fantasía, con el propósito de evitar decepciones y ser más conscientes en nuestras elecciones amorosas.

¿En qué momento nuestras esperanzas se convierten en sueños? Siempre he creído que debíamos aferrarnos a algo, creer que esto podía ser posible, y sin ser consciente de ello, nunca me enfrenté con el páramo una vez traspasada la línea. Pensamos que nuestros sueños son obvios y que siempre los tachamos por lo que son, cosas que improbablemente llegarán a hacerse realidad. Nos equivocamos, no tenemos un chip efectivo que nos diga:

-¡Oye! ¡Estás traspasando el límite de la prudencia!
Creemos demasiado en nuestro ficticio raciocinio llevándonos este a cometer estupideces continuas. Obvio caso es lo que nos ocurre a las mujeres con el amor, nos pasamos una vida y parte de la otra esperando algo que nunca llega, el príncipe azul, maldita sea, la bella tuvo que esperar a ver "muerto" a su hombre para saber que lo amaba, ¿qué persona racional se cree esa patraña?

Si amas a una persona, lo haces y punto; no esperas a bailar el vals cuando él no es un monstruo semejante a un osito de peluche… ¡Por favor! Qué ejercicio de hipocresía es vender esa mierda como amor verdadero. Si una mujer de verdad hubiera estado en ese cuento debería haberle dado un soplamocos a la niñata esa. ¿Acaso se cree perfecta por llevar el vestidito de oro? Me habría encantado que ella y Gastón se fueran a tomar un poco por culo juntos, viviendo de su belleza y sonriéndose al atardecer…

Pero bueno, recordemos que a la bestia tampoco pareció importarle el hecho de que la mujer que ama solo ame su cuerpo. Como decía antes, de poner a parir al de Disney… las mujeres hemos olvidado el límite de la realidad y los sueños; lo demuestra claramente que estemos esperando la llegada de nuestro hombre ideal: nos estoy viendo, (a las mujeres en general) sentadas ante una ventana, esperando ver aparecer al joven apuesto, guapo, intelectual, alegre, divertido, gracioso, interesante, atractivo, experto amante, buen novio, buen marido, buen padre (para los futuros hijos…) y una lista de virtudes tremendamente larga, igual que, claro está, debería ser su verga…

Y así, señoritas, siento profundamente desilusionarlas: seguiremos por muchos años a menos que salgamos de nuestra lúgubre y sinuosa "mansión de ilusión con sabor a fresa y chocolate" (de la que no engorda, por supuesto), ya que el macho anteriormente descrito no se fugará de la productora de Disney con una vaca; doloroso… pero es la pura realidad, esta sin hipocresía, con calorías y más de un puñado de verdad.

Me voy, se me están durmiendo las piernas delante de la ventana, él no ha llegado esta noche, así que deberíamos empezar a plantearnos si queremos esperarlo hasta mañana…

Andrea Josefina

Sobre el autor

Andrea Josefina

Nacida en Galicia el 6 de noviembre de 1992, estudio derecho en la Universidad de Oviedo.

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