Internet: negocios y socios inversionistas
Un artículo que le permite a usted conocer cómo son los negocios en Internet y los riesgos de aceptar socios. Podrá leer experiencias jocosas pero muy ilustrativas de cómo se crean fachadas y empresas falsas. Un mensaje para que sea cauto al hacer negocios en Internet.
30 de octubre · 2062 palabras
El artículo hace hincapié en los beneficios y riesgos de los negocios en línea, desde la perspectiva de una empresa que solo busca trabajar, vender servicios e interactuar con el público con fines comerciales, sin buscar personal ni socios.
El autor destaca la delicadeza que implica mantener la reputación en línea cuando hay personas que intentan destruir lo que hemos creado de manera sacrificada o tratan de prostituir lo que se hace, empujándonos al camino del delito.
Además, se mencionan las barreras tradicionales que existen para conseguir empleo o ganar un salario justo en el Perú, que llevan a miles de personas a navegar en línea, creando una fachada de éxito empresarial para ser tomados en cuenta en entrevistas, lo que deriva en engaños y falsedades en la red.
En conclusión, el autor advierte sobre los riesgos inherentes a los negocios en línea, pero también sobre la necesidad de trabajar duro y honestamente para construir una trayectoria limpia y exitosa en este entorno.
Nos encantan los negocios en Internet, porque son más versátiles, más efectivos, más rentables, pero también son en ocasiones riesgosos.
Les daré en este artículo un poco de nuestra experiencia, como empresa 2.0.
Nosotros no buscamos personal, no damos trabajo a nadie, no queremos socios, no estamos interesados en comprar absolutamente nada. Solo queremos trabajar, vender servicios, interactuar con el público, pero solos, con fines de negocio.
Nos hemos posicionado, lo hemos logrado, tenemos un nombre, una trayectoria limpia, pero hay muchos que tratan de destruir lo que usted ha creado, con sacrificio.
Hay quienes te atacan porque sí. Tratan de involucrarse contigo para obtener “favores”. Intentan prostituir lo que tú haces, empujarte al camino del delito, ten cuidado.
Ese es uno de los inconvenientes de trabajar en la red, siempre hay quienes se sienten ofendidos por tu presencia, les molesta tu éxito, quieren tu lugar a cualquier precio.
Pero también hay miles de personas en la red, que en la vida real son solo desempleados, gente sin trabajo, que gana poquito, que trabaja en una empresa con terno, ganando lo mismo que un guachimán.
Hay miles de profesionales en todo el país, que trabajan para el Estado, casi quince años, ganando actualmente mil doscientos soles. Un policía gana apenas 850 soles mensuales, con descuentos, en Perú. Imagínese lo que gana un empleadito de la administración pública o un militar en retiro, en una empresa privada que lo tiene como inspector, con un sueldo de mozo de restaurante.
Hay miles de yupis, de encopetados, megalómanos, encorbatados, que ganan menos que un molientero, en Lima.
Esta situación de subempleo, desempleo, desocupación por meses, a veces por años, es lo que lleva a miles de personas a navegar en Internet, creándose fachadas de rico empresario, de importante ejecutivo, de empresa de éxito, para conseguir que alguien les conceda una entrevista. También para engañar a mujeres con fotos lindas, cuando viven en una casa a medio construir, almuerzan un menú a medias con su hijito y están desempleados más de quince años.
Estrategias de tontos
Es tal la desesperación de estos pobres infelices, que incluso se organizan en grupos de diez personas que se dedican a enviar mensajes todos los días a empresas, para tratar de saber todo sobre ellas, para luego visitarlas disfrazados de importante ejecutivo, de profesional exitoso, de extranjero que viene a invertir, y así poder ver “in situ” qué es lo que la empresa posee, tiene. Esto es lo que comúnmente llaman en el mundo de “el hampa”, valorar al cliente.
Valorar al cliente es saber: quién es, dónde vive, dónde almuerza, con qué mujeres se acuesta, qué clubes frecuenta, quién es su familia, cuántos hijos tiene, con qué bancos trabaja, cuál de todas sus oficinas es la que mueve más plata.
La mayoría de maleantes, desempleados, desocupados, que se crean fachadas, hacen propuestas maravillosas, impresionantes, regias, por correo electrónico, para que usted le diga dónde está su oficina principal.
Le dirán por ejemplo:
“Estamos llegando a Perú mañana en el vuelo 7543 de Taca, deseamos invertir dos millones de dólares y entrenar a 50 agentes de seguridad para embajadas, queremos sus servicios, lo espero el día sábado en el Hotel Marriot, para conversar”.
Esta, en mi opinión, es la fachada más estúpida que he visto.
Diré por qué.
1º Si fuera cierto, la supuesta ejecutiva y/o empresa no se comunicaría con usted con una ridícula llamada de teléfono. Lo haría de una manera formal, enviándole a usted un oficio numerado, membretado, fechado, con la indicación de su domicilio legal, página web, autorizaciones que poseen, entidades públicas de su país que la avalan.
2º Si le envía un correo electrónico, el supuesto ejecutivo del más alto nivel, rico inversionista, adjuntaría su DNI, su pasaporte escaneado a color, legible, para que usted compruebe su identidad, sin ningún problema con la embajada de su país.
3º Preferiría conversar con usted en su embajada, usaría al agregado comercial de su delegación consular para concertar la cita. Por ejemplo: usted recibiría una llamada telefónica, no desde un celular, sino desde el propio teléfono de la embajada, en la que le invitan a recoger un sobre lacrado, sellado, en la sede de la delegación consular.
Las empresas importantes que llegan a un país y desean contactarse con alguien para concertar acuerdos de negocios, así lo hacen.
La persona que acude a la embajada necesariamente deberá identificarse para ingresar y deberá además firmar para recibir cualquier documento de una importante empresa extranjera. Esto lo sabe hasta un niño.
Pero los desempleados, los desocupados, los detectives privados de mala muerte, no lo saben y recurren a estrategias dignas de “Tatan”, de “Loco Perochena”, de “La Gata”, esas que emplean “Los Injertos de el Fundo Oquendo”, para obtener un teléfono fijo, una dirección, que les permita ubicar espacialmente a su “víctima”.
¿Ve usted la diferencia entre la estrategia de un delincuente poco informado, de un detective privado de mala muerte y lo que es el mundo de los negocios en la vida real?
Los fantoches, los improvisados, los desempleados, los desocupados, los detectives privados de medio pelo, no lo saben, por eso son tan obvios cuando mandan mensajes por correo electrónico todos los días.
No dé importancia a los mensajes insistentes, de canales de televisión, que desean hacer “canje”, para usar sus locaciones de tiro, sus oficinas para grabar, con una importante artista una escena, para un programa estúpido como: Día D, etc.
Son solo cuentos tontos, muy usados por delincuentes, detectives atorrantes, que no saben cómo ubicar a una persona que es pública, pero invisible.
Nosotros tenemos que decir, como empresa, que nada necesitamos de tipos empobrecidos, desempleados, desocupados, caza fortunas, gays en busca de pareja, vividores, chulos que ofrecen mujerzuelas; mas bien podemos desde aquí decirles que nos repugnan los vividores, ganapanes, fanfarrones.
¿Socios…?
Los socios son buenos si vienen con un fuerte capital para invertirlo… caso contrario no sirven para nada.
Diré, en nuestra experiencia, por qué no nos interesan socios.
1º Tuvimos la oportunidad de ser contactados en Internet por un caballero de un país extranjero, que dijo deseaba invertir con nosotros.
Habíamos solicitado lo mínimo para aceptarlo como socio, porque no estábamos interesados en robarle nada a nadie, ni aprovecharnos de alguien que deseaba trabajar en Perú.
La propuesta era esta:
“Aporte usted una moto, para realizar ‘rondas’ y un pequeño capital para lanzar el servicio, con ayuda de medios publicitarios”.
La persona que nos contactó vino a Perú, donde lo recibimos en una de nuestras siete oficinas en Lima.
Lo citamos en una oficina muy discreta, casi inubicable, como todas las que tenemos.
El caballero que llegó al país conversó con nosotros. Quedamos en que él se alojaría en el edificio de nuestra sede, para así ahorrarse en costes de estadía y poder estar cerca de nosotros. Es decir, para poder vernos diariamente, sin la antipática necesidad de viajar dos horas en bus.
El amigo se despidió muy entusiasmado y regresó tres meses después.
Un día nos llamó por teléfono y nos dijo que ya estaba en Lima.
Nos pareció muy bien.
Cuando fuimos para conversar con él, nos dijo:
“Por respeto a la clientela, la oficina deberá estar en otro sitio más aparente”.
Nosotros estábamos en una zona populosa, altamente comercial, donde justamente teníamos pensado darle servicios a miles de empresas madereras, depósitos, comercios, casinos, urbanizaciones, centros comerciales, centros educativos privados, hoteles, financieras, etc.
Pero el amigo inversionista no quería que la oficina de operaciones de servicios de seguridad estuviera allí. Él quería una oficina cerca de donde ya se había alojado, en el distrito de Pueblo Libre, en Lima.
Es decir, él quería gastar su dinero en un local y mobiliario que nosotros no necesitábamos. ¿Por qué?
Para que la nueva oficina estuviera a minutos del cuarto que se había alquilado, cerca de la casa de su noviecita peruana.
Compró la moto, más barata, casi llorando y luego de instalar por puro gusto una innecesaria oficina, nos dijo: “aquí tienes 120 soles para que hagas la publicidad, para lanzar el servicio de seguridad”.
¿Alguna vez habrá visto usted alguien tan tonto, tan ignorante, tan poco inteligente?
¿Cree alguien, en cualquier parte del mundo, que sea posible lanzar un servicio al mercado invirtiendo en una campaña publicitaria 40 euros?
No.
Pero así ocurrió, con este supuesto socio, inversionista que vino desde el otro lado del mundo, para invertir 40 euros en el lanzamiento de un servicio en medios publicitarios.
Todo fue un fracaso para él, para nosotros no.
El socio inversionista pagó durante tres meses un cuarto con baño, en el distrito de Pueblo Libre, a un valor de 500 dólares mensuales. Y no le permitían comer absolutamente nada allí, en su habitación. Solo dormir, bañarse.
Regaló dinero.
Un departamento de dos dormitorios con sala, comedor, baño, en la zona en que lo recibimos, costaba 120 dólares. ¿Para qué entonces pagaba tanto dinero por un cuarto con baño pequeño? Para estar cerca a la casa de su noviecita.
Nuestro socio confiaba más en ella que en nosotros.
Precisamente por confiar más en ella que en nosotros, por dejarse llevar por los sabios consejos de ella, gastó dinero por gusto y perdió todo lo que invirtió.
Nunca le mostramos nuestras oficinas del centro de Lima, ni las de Surco, ni las que tenemos en San Miguel.
¿Por qué?
Porque jamás hizo inversión alguna, solo compró una moto barata y nos dio 120 soles, 40 euros para la promoción del servicio, jajajaja.
Entrevistas
¿Comprende ahora por qué no damos entrevistas, no queremos socios, por qué no nos interesa conocer a importantes empresarios que llegan al Perú?
No nos interesa, porque sabemos que todos los que navegan en la red de Internet son mayormente farsantes, gente que se crea fachadas para intentar robarles a otros sus negocios.
Se trata mayormente de gente astuta, que está sin trabajo, en pésima situación, gente que quiere que los contraten como gerente, ejecutivo, que busca con mil mentiras saber cómo trabaja usted, con quién, dónde, para poder robarle su negocio.
Para eso.
Nunca olvidaré los intentos desesperados del socio inversionista que nos contactó.
Faltando solo dos días para que se viera obligado a cerrar el local que alquiló para su comodidad personal, que nuestra empresa no necesitaba, me envió un mensaje mentiroso que decía:
“Dime dónde queda el polígono, dame todos los detalles de cómo ingresar, las personas encargadas. He conseguido un individuo que nos traerá por cada mes 300 participantes para prácticas de tiro a 400 soles cada uno.”
Le contestamos: “Envíenos el nombre completo de la persona, las autorizaciones que posee para entrenar personal de seguridad, los DNI de sus 300 participantes, números de licencias para portar armas cortas autorizados por DICSCAMEC, Ministerio del Interior, número de RUC, cuenta de banco de la empresa, para concederle una entrevista de 10 minutos”.
Nunca lo hizo, regresó a su país sin pena ni gloria.
Destrozó toda la oficina que alquiló por gusto y regresó a su país mordiéndose la lengua hasta hacerla sangrar.
Clientes y ladrones de ideas
Otra estrategia de quienes no tienen materiales ni productos propios es comprárselos a usted para luego revenderlos ellos.
Nosotros, a un señor que nos dijo que quería un curso de “seguridad de dignatarios”, le vendimos módulos viejos, incompletos, desactualizados, mal hechos, que no tienen los contenidos de los módulos educativos reales que le vendemos solo a policías y militares.
Nuestro amigo Jesús Vásquez revende ahora cualquier cosa.
Como sabemos que hay gente inescrupulosa tratando de robarte a ti lo que con trabajo has realizado, tu producto, es que tenemos siempre módulos educativos viejos, desactualizados, mal hechos, para los pillos que se hacen pasar por alumnos.
Nuestros auténticos materiales no los enviamos por correo electrónico jamás; los enviamos en DVDs. Tienen una carátula especial que no circula en la red. Así nuestros clientes saben cuándo es nuestro material y cuándo es solo basura que por allí revende algún tonto, diciendo que es nuestra.
¿Entendió lo que es la Internet?
En la red hay lo bueno, pero también lo malo, porque la red de Internet es como la vida misma. Sirve para educarse, para formarse, para aprender muchísimas cosas maravillosas, pero también para engañar, simular, crearse fachadas…
¿No cree? Pregúntele a, Eureka, a Mariano Hannibal, a Carolina Cárdenas Castañeda, a Robert Maykol García Fuentes, expertos en fachadas, simulación, de empresarios y profesionales de éxito, de la mayor seriedad, que captan tontos todos los días para sacarles plata, vaciarles los bolsillos con mil argucias sofisticadas.
Sonría y sea feliz.
Pedro Alejandro Reyes Ramos
Instructor de seguridad pública y privada - armas cortas
http://alvisegperudiplomados.blogspot.com/
Sobre el autor
Instructor de Seguridad Publica y Privada inscrito en el Ministerio de Interior de Peru.Director de AASIPP PERUDirector de Alvisegperu
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