Cambio climático - incidencia de la avaricia al extremo

El artículo describe el cambio climático como consecuencia del calentamiento global y reflexiona sobre la influencia de la "avaricia al extremo" en los hábitos humanos. Nos plantea que, si no sustituimos nuestras convicciones por otras orientadas a la sostenibilidad del planeta, las consecuencias serán graves y requerirán acciones en todos los ámbitos.

Cicely Sanchez
Cicely Sanchez

5 de octubre · 2949 palabras

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Cambio climático - incidencia de la avaricia al extremo - Política

El cambio climático y el calentamiento global son el reflejo de la humanidad, sobretodo de la avaricia al extremo, el deseo desordenado de poseer riquezas para atesorarlas.

Para detener estas causas se hace necesario sustituir las convicciones que las estimulan por aquellas que den como resultado la sostenibilidad del planeta. La pregunta responsable que aquel que ha adquirido conciencia debe hacerse es ¿qué debo hacer?

La respuesta puede variar según la persona y su posición: si eres "papá o mamá", es importante recordar que la educación se mama en casa; si eres "maestro", tendrás que estudiar el fenómeno, enseñar sus causas y efectos, y las posibles acciones para mitigar los impactos negativos; y así sucesivamente.

En nuestras manos está el control para evitar los hábitos que estimulan el cambio climático. La sostenibilidad ambiental es un tema transversal que afecta positivamente a toda la sociedad y busca el equilibrio entre lo socioeconómico y el ambiente.

Es nuestra responsabilidad enfrentarlo con determinación, evaluando nuestro estado de cosas en casa, en la escuela y en el trabajo.

Cambio Climático

-incidencia de la avaricia al extremo-

Mariano Portillo
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Así como el espejo refleja nuestro rostro, de la misma forma la realidad refleja lo que somos. El "cambio climático" como secuela del "calentamiento global", es un reflejo de la humanidad. Esta no es una maldición, simplemente es la consecuencia originada por los hábitos guiados especialmente por la "avaricia al extremo" -deseo desordenado y excesivo de poseer riquezas para atesorarlas-. Para detener las causas que dieron origen al calentamiento global, se hace necesario sustituir las convicciones -razones y creencias- que lo estimulan por aquellas que den como resultado la sostenibilidad del planeta.

¿Cuál es la pregunta responsable de aquel que ha adquirido conciencia? Esta es: ¿qué debo hacer? La respuesta puede estar condicionada a quién eres y en dónde te encuentres: si eres "papá o mamá", es importante recordar que "la educación se mama en casa"; si eres "maestro", tendrás que estudiar el fenómeno; luego enseñar las causas y los efectos; además, las posibles acciones para mitigar los impactos negativos al ambiente y a la sociedad; como "consumidor", sabrás lo que quieres comprar, -alguien te lo ofrecerá-, y si eres "productor", tratarás de vender; por lo que es nuestra la decisión: qué comprar y qué vender en el mercado de bienes y servicios. Por lo tanto, en nuestras manos está el control para evitar que se sigan los hábitos que estimulan el cambio climático. El calentamiento se detendrá, o se incentivará, dependiendo de lo que decidamos hacer.

La evaluación del estado de cosas debiera empezar en casa, seguidamente en la escuela y luego en el trabajo. No solo esperemos que los cambios vengan de afuera; es nuestra responsabilidad enfrentarlo con determinación.

La sostenibilidad ambiental es un tema transversal que afecta positivamente a toda la sociedad. Busca el equilibrio entre lo socioeconómico y el ambiente. De igual forma, así debería ser la ética y la moral en las relaciones humanas; y como lo es la libertad, la transparencia y reglas claras en la economía.

El calentamiento global es el efecto producido principalmente por la liberación al ambiente de gases de efecto invernadero de origen fósil. Contribuye también la pérdida de la cubierta vegetal del planeta y el inapropiado manejo ambiental de los desechos o basuras. Para evitar las descargas de gases al ambiente de origen fósil, la solución es clara, y no debería detener el crecimiento económico de los pueblos: la utilización de energías renovables: la eólica, geotérmica, solar, hidráulica, biológica... Los esfuerzos deberán estar orientados a detener por completo el consumo de las energías tradicionales y altamente contaminantes. Sobre la cubierta vegetal, la meta inmediata es detener la depredación y el manejo irresponsable de la cobertura verde, y proteger los remanentes de bosques autóctonos -como reservorios de la biodiversidad regional-, y en consecuencia preservar las especies.

La basura es todo aquello que está fuera de lugar y no tiene ninguna utilidad, pero si tiene algún valor no debería ser considerada como tal. Las formas recomendables para disminuirla en el ambiente son: reusar, reciclar y disminuir el consumo de todo aquello que contamina el suelo, agua y aire, antes de que se considere basura.

La "humanidad" -conjunto de personas de todo el mundo- va de la mano con los recursos naturales del planeta; de ellos depende su existencia. El tema ambiental no solo es un tema romántico y de moda, sino que es de vida o muerte; además, va unido a la sobrevivencia y al nivel de vida de las futuras generaciones. La cubierta vegetal regula el clima, protege las fuentes de agua, el suelo y la biodiversidad. Las poblaciones rurales están en contacto permanente y toman de ella lo que necesitan directamente, a diferencia de las poblaciones urbanas, que, a pesar de que igualmente dependen de ella, lo hacen de forma indirecta a través de las poblaciones rurales.

El cambio climático es un fenómeno permanente debido a que es una secuela del calentamiento global, el que se considera irreversible debido a las pocas posibilidades de corregirlo por sus orígenes. Este se originó y continúa incrementándose debido a las liberaciones indiscriminadas de gases de efecto invernadero de fuentes fósiles -las que siempre estuvieron en el subsuelo-, sacadas por medios artificiales; igualmente, por medios artificiales deberán ser inyectados en el subsuelo, si bien no se puede en su estado original, por lo menos los subproductos que se encuentran contaminando el ambiente; esa es la esperanza. Ahora la pregunta clave: ¿quién los regresará si no es un negocio? Considero que no queda otra que las naciones del planeta coordinen investigaciones para descubrir mecanismos eficaces y eficientes para retornar al subsuelo los contaminantes ambientales, y que los estados del mundo implementen programas y proyectos de magnitud global, financiados por todos bajo el principio de subsidiaridad. Extraer e industrializar las fuentes fósiles es un negocio súper rentable; recordemos que este proceso está guiado y orientado por la avaricia. Evidencia de esto es que en ningún momento se pensó en los habitantes del planeta; de haber sido así, se hubiera promovido a nivel mundial y de urgencia el uso de la energía renovable. La avaricia hará nuevamente que los desechos regresen a su lugar de origen, cuando los estados del mundo lo declaren de urgencia mundial y los fondos bajo la subsidiaridad estén asignados; en ese momento se convertirá en un negocio tan atractivo como la extracción e industrialización. Solo que esto, de seguro, sucederá cuando las naciones del planeta se vean amenazadas o en peligro eminente de su extinción por la alta contaminación. Debemos esperar hasta que llegue ese momento, cuando estarán dispuestas a pagar los costos necesarios para subsistir. Parece ser que existen muchas posibilidades de que, por lo menos en este caso, "la avaricia se combata con avaricia".

La prosperidad de los países desarrollados es lo que tanto desean los pueblos en desarrollo o empobrecidos. Ese desarrollo es posible gracias a la explotación de los recursos naturales, muchas veces irresponsablemente, debido al uso incontrolable de la energía tradicional que está convirtiendo al planeta en un enorme basurero -vivimos en un basurero-. El cambio climático es la más fiel evidencia de ello, la que genera secuelas ambientales desastrosas, conocidas como desastres naturales, que se han intensificado en los últimos tiempos. Este es el costo del desarrollo, que lo pagan por igual desarrollados y subdesarrollados. Solo con la diferencia de que las secuelas del cambio climático, los desarrollados tienen suficientes recursos para enfrentarlas, porque han obtenido los beneficios en el proceso. Pero va a llegar el momento en que ni ellos, con las ganancias, podrán cubrir los costos de vivir en un planeta sobrecontaminado; ahora, imaginemos la situación tan difícil en que estarán nuestros pueblos si no se detiene a tiempo: hasta podríamos perder la posibilidad de existir como pueblo, ya no digamos en lo individual.

La naturaleza neutraliza los efectos negativos; el daño causado determina el tiempo que requiere para neutralizarlo y establecer el equilibrio ambiental. Contrariamente, la industria rara vez neutraliza algo: lo que se deposita en el aire, agua y suelo, allí se queda; los efectos negativos por lo regular son permanentes. Esta es una reflexión que induce a discutir si conviene el desarrollo de la forma tradicional o se opta por un desarrollo responsable y moderno, en el que se aprenda primero cómo la naturaleza sabiamente se autorregula y se mantiene en equilibrio. ¿Cómo hacer que la naturaleza sea nuestra aliada principal para alcanzar el desarrollo? Este debe ser el debate principal, antes de copiar o anhelar modelos que poco o nada tienen que ver con el "bien común" y la "solidaridad" cuando se analizan los daños permanentes al ambiente y sus secuelas de niveles de calamidad.

Los políticos insisten en desarrollar nuestros países, pero los estrategas deben definir qué desarrollo conviene a sus naciones, basándose en los recursos naturales existentes, su variedad climática y su diversidad cultural. ¿De qué sirve desarrollarnos si perdemos nuestra identidad nacional, la diversidad cultural y la riqueza natural? Además, nos sumamos al grupo ya grande de naciones que amenazan sistemáticamente al planeta, pero en especial la vida. Tal vez el grado de desarrollo que alcancemos, cuidando nuestra riqueza natural y cultural, no sea para que nos tomen en cuenta entre los países desarrollados del mundo, pero eso sí: habremos garantizado que el modelo económico no volverá a producir pobreza y que el empleo será una oportunidad para todos; y el poco o mucho crecimiento, al final, no importará porque no compromete el bienestar de las próximas generaciones.

Al tener a la naturaleza como aliada en el camino hacia el desarrollo, nos encontraremos con abundancia de recursos naturales renovables, ambiente benigno, alimentación sana y cada vez menos desastres naturales, por el manejo responsable del ambiente. Por tal razón, es de importancia el ordenamiento territorial (urbano, agrícola, ganadero, forestal, protección -preservación- e industrial).

Existen personas que piensan que la avaricia es el motor que impulsa el desarrollo; a pesar de no atreverse a decirlo abiertamente por el temor de ser rechazadas por evidente inmoralidad, no por ello dejan de promoverla e impulsarla. Otros se encuentran en oposición abiertamente porque la consideran el impulsor de la destrucción de la humanidad y del planeta. Cuando se analizan los resultados, son muy buenos en el corto plazo, pero a largo plazo han demostrado ser desastrosos.

Un líder es visionario; si no lo fuera, entonces no sería líder, porque se enfoca en el largo plazo. Ve el futuro como consecuencia del presente: el futuro es el resultado o efecto de lo que se haga hoy. Recordemos que el largo plazo de los de antaño es ahora, cuando se están pagando los platos rotos. Ahora nosotros estamos rompiendo los platos que nuestros nietos pagarán en el futuro, a no ser que se practique el principio de sostenibilidad, que contiene un elemento ético, el cual indica que lo que hagamos ahora no comprometa el bienestar de las siguientes generaciones.

Las últimas generaciones, las que en su mayoría están vivas, han producido ciencia y tecnología como nunca en la historia del planeta. El conocimiento se expandió y la tecnología es extraordinaria. La capacidad de transformar la naturaleza es increíble, sacándole así el máximo provecho. También es cierto que la capacidad destructiva va al mismo ritmo.

Los resultados son diferentes cuando se analizan los gases de efecto invernadero que libera la naturaleza: estos, luego de su liberación (dióxido de carbono, que es el principal) son fijados por las plantas; en el proceso se libera oxígeno al ambiente, convirtiéndolas en carbohidratos que serán luego alimento para la mayoría de los seres vivos a través de las cadenas tróficas. Cuando la energía almacenada en los carbohidratos es usada por los seres vivos, se libera dióxido de carbono al ambiente, y tarde o temprano se repite nuevamente el ciclo. Aquí no debería considerarse contaminante, ya que es parte del sistema natural. Es importante conocer los procesos naturales conocidos como ciclos biogeoquímicos -ciclos de la materia-, porque con ellos se comprenderá la perfección de la creación.

Nuestro territorio se localiza dentro de la región conocida como Mesoamérica -donde floreció la cultura maya-, una de las pocas zonas de alta biodiversidad del planeta, rica en atractivos naturales, por lo que se justifica con mayor razón la conservación y la preservación de la naturaleza y, en su defecto, se puede dedicar a actividades sostenibles: turismo natural y de aventura, expedición educativa y recreativa, santuarios de vida silvestre… Entre otras actividades sostenibles podrá mencionarse el manejo de los bosques con fines industriales y la agricultura orgánica. La ubicación geográfica la hace muy competitiva con respecto a otras regiones semejantes en el planeta.

Entre las cosas que puede hacer el ciudadano responsable está aprender la importancia y lo indispensable que es contar con una naturaleza protegida y sana, como si se tratase de nuestro cuerpo humano. Sacar el inventario de las reservas naturales del estado y privadas, visitarlas para tener contacto directo con ellas –son de bajo costo-, los ingresos, entre otras, se destinarán al manejo y conservación del área mencionada. Además, se tendrá contacto con las culturas vivas del país, quienes resultarán beneficiadas porque prestan algunos servicios –guía, transporte, alimentación-; estas actividades en el campo contribuyen a la reactivación de la economía rural, que se constituye en el estímulo principal para que protejan la naturaleza. Las comunidades se convierten en los guardianes que cuidan para el bien de ellas y de nosotros. Ellos se benefician directamente y la visita igualmente, pero especialmente la salud del planeta. Ahora, la pregunta: ¿la pasarán bien? La respuesta debe venir de alguien que haya tenido la experiencia; al dar su testimonio se sorprenderá de la satisfacción que manifestará: una expedición llena de aventura y en contacto directo con la naturaleza y las culturas. La adrenalina que se genera producto de la aventura extrema dentro de la naturaleza es algo que los excursionistas tal vez solo podrían experimentar en los deportes extremos. Serán momentos inolvidables. Aprenderán a sentir la necesidad de tener una identidad nacional que reúna en ella la proporcionalidad de las culturas. Aumentará su comprensión de las culturas y la tolerancia; estas harán que disminuyan los vestigios de racismo existentes en las personas. Es probable que también se reduzca el machismo cultural.

Muchos tienen la experiencia de haber sembrado un árbol, pero lo han sembrado mal porque no les enseñaron cómo se siembra y cómo se prepara el terreno. Llegan apresurados, medio abren un pequeño agujero en el suelo, meten con esfuerzo la raíz del arbolito –muchas veces con la raíz doblada, lo que retarda su desarrollo si llegara a pegar-, usan especies de otras regiones que por lo mismo tienen pocas posibilidades de sobrevivencia y mucho menos de reproducirse. Esto no es eficaz como apoyo a la naturaleza, porque cada año llegan otros o los mismos a realizar el mismo ejercicio y vuelve a repetirse la historia. Esta es la experiencia del “árbol pepe”. Es como un niño de la calle: nadie puede garantizar que ese niño tendrá un buen desarrollo ni tampoco que logrará llegar a su madurez por los peligros que corre sin la compañía de sus padres.

Tenemos la creencia de que si pagamos podemos hacer todo lo que queramos. Un ejemplo: si pago el agua, me siento con el derecho de hacer lo que quiera con el agua, hasta si quiero, derramarla. Esto es como pagarle a alguien para que se deje violar sus derechos humanos individuales. No todo está reglamentado, y no debe esperarse que así sea. Comprar lo que quieras y darle el uso que quieras puede ser legal, pero no necesariamente moral. Como también puede darse que lo moral no necesariamente es legal. Estamos en el campo de la consciencia: si no quieres que te hagan algo, no se lo hagas a los otros. Tratar de hacerle al otro como quieres ser tratado. El agua es un bien escaso. Poca de la existente en la Tierra puede usarse porque la mayoría no es potable; esta debe ser trasladada de muy lejos, de otras comunidades que al canalizarse se han quedado sin ella. Al tomar un bien de un lugar, este regularmente se queda sin ese bien. El agua cuando se traslada de un lugar a otro se hace con cañería; muchas veces se usa bombeo: unas veces son bombas eléctricas y otras veces son bombas con motores de combustión interna –liberan gases de efecto invernadero al ambiente-. La energía eléctrica que se usa para la bomba eléctrica muchas veces proviene de generadores que usan combustibles que liberan gases contaminantes. Cuando usas mucha agua, más agua contaminas, y a la vez dejas a otros sin la posibilidad de comprar agua porque tú la consumes. Si usas el calentador y dejas la regadera abierta no solo desperdicias el agua, sino también usas energía para calentar el agua que viene de generadores eléctricos que contaminan el ambiente. No se te está pidiendo que no te bañes ni que no consumas agua y energía, pero cuando lo hagas piensa en el daño que provocas cuando lo haces desordenadamente. Nadie te lo reclamará, si acaso el reclamo será porque no pagas la factura del agua y la luz, que muchas veces no necesitabas; pero eso no es el tema, sino la responsabilidad individual de tener un ambiente sano para ti, tu familia y el prójimo; esto tiene que ver con el principio "amarás a tu prójimo como a ti mismo". Igual que este caso, se puede hacer el ejercicio para reflexionar sobre otros semejantes, por ejemplo: uso del vehículo y compras en el supermercado. El primer paso para el cambio es darnos cuenta; después de las convicciones vienen los cambios de hábitos por añadidura. Todo lo que hagas afecta positiva o negativamente a otros. La meta a alcanzar es ser neutros si no pudieras producir efectos positivos.

Ahora más que en otros tiempos se hace necesaria la misericordia, la solidaridad y el amor. Si bien no podremos cambiar solos el estado de cosas, hay que estar preparados para auxiliar al prójimo necesitado, ya que los desastres naturales serán cada vez más frecuentes. Nos tenemos que ejercitar en el “amor al prójimo”; de eso no hay duda, acciones que nos harán seres felices porque la indiferencia solo da amargura y tristeza.

El calentamiento global no es la única señal que evidencia el deterioro del medio en que vivimos; existen otros de importancia, como las pérdidas de valores y la pobreza, movidas también por la avaricia. "… Dios vendrá a destruir a los que destruyen la tierra." (Apocalipsis 11:18)

Licda. Cicely Sanchez
Máster en Criminología y Criminalística

Cicely Sanchez

Sobre el autor

Cicely Sanchez

Me dedico a la Investigacion Criminal, a dar capacitaciones y realizar Proyectos en Seguridad Publica, Prevencion del Delito e Investigacion Criminal

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