Superar el temor a la hora de conocer a una mujer

Este es un tema que atormenta a la mayoría de los hombres, especialmente a los jóvenes e incluso a quienes no superaron esa etapa. Todos, alguna vez, tenemos que enfrentar el miedo al rechazo cuando queremos conocer a una mujer.

Andrea Farias
Andrea Farias

30 de agosto · 620 palabras

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Superar el temor a la hora de conocer a una mujer - Solteros

El miedo al rechazo es un tema que preocupa a muchos hombres, desde jóvenes hasta mayores, que buscan acercarse a una mujer nueva.

Este temor se debe en parte a una herencia caduca que nos dejaron nuestros antepasados, en los que acercarse a una hembra que no pertenecía a la manada significaba enfrentamiento con el macho alfa y posiblemente la muerte.

Hoy en día, este miedo ya no es justificado y es normal que a veces nos rechacen. Para superar este miedo, podemos empezar por internet, donde podemos inscribirnos en sitios de citas, salas de chat u otros lugares para conocer mujeres.

A través de la práctica, podemos adquirir el arte de crear una conversación y lidiar con diferentes tipos de mujeres. También podemos practicar con amigas o compañeras de trabajo para ayudarnos a ganar confianza.

Si bien esto lleva tiempo, con la práctica y la paciencia, podemos convertirnos en hombres más seguros y dispuestos a arriesgarnos para alcanzar nuestros objetivos.

Este es un tema que atormenta a la mayoría de los hombres, especialmente a los jóvenes e incluso a hombres maduros que no supieron superar esta "etapa"; todos, alguna vez en nuestras vidas, tenemos que pasar por momentos similares con alguna mujer nueva que queremos conocer, pero por el simple miedo al rechazo ni siquiera somos capaces de acercarnos a ella.

¿Por qué pasa esto?

Para empezar, el temor para acercarte a una mujer es una herencia caduca que nos dejaron los primeros humanos que pisaron la tierra. En esos tiempos, tratar de acercarte a una hembra que no era de tu manada significaba enfrentamiento seguro con el macho alfa del grupo y, por consiguiente, existía la posibilidad de que te maten a golpes.

Hoy, lógicamente, ya no ocurre eso; lo máximo que puede llegar a pasar es que te rechacen, que es algo muy normal y a todos nos pasa siempre. Es parte esencial de ser hombre y eso nos enseña nuevas lecciones que nos ayudarán en el futuro.

¿Cómo enfrentar nuestros miedos?

Tratar de cambiar algo escrito en tu ADN que en el pasado servía para la supervivencia no es tan difícil como imaginas; solo hay que seguir unas pautas que, poco a poco, te harán un hombre más seguro y arriesgado. Porque el que no arriesga no gana.

Empieza por internet

Puedes empezar por inscribirte en una página de citas, salas de chat, web de contactos, en fin… hay infinidad de sitios web en las que puedes encontrarte con una mujer que le guste charlar en línea.

Esto es muy importante ya que así te entrenas en el arte de crear una conversación; además de conocer gente, aprendes a lidiar con muchos tipos de mujeres. Por ende, con la práctica sabrás qué tienes que decir y qué no. Todo esto lo tienes que hacer para reducir el riesgo de meter la pata cuando te quieras acercar a una chica en un bar.

Sé paciente; esto lleva su tiempo. Solo practica con tantas mujeres como puedas; al principio seguro no te irá tan bien, pero aprende de tus errores y corrígelos, verás los frutos en pocos días.

Practica con amigas o compañeras del trabajo

Todo lo aprendido en las salas de chat puedes ponerlo en práctica con tus amigas cercanas; puedes hacerlo a la hora del almuerzo, en un momento de descanso. Hay muchos momentos en el día que puedes usar para entablar una charla con alguna mujer. Trata de sentirte cómodo y seguro hablando de temas que todos conozcan (es importante no hacerte el sabelotodo ni charlatán). Sé simpático; trata de hacerlas reír (eso les gusta mucho). Verás que poco a poco te irás soltando.

Llegó el gran momento

Ya practicaste por internet, con amigas y con compañeras de trabajo; ahora sí viene la prueba de fuego.

Puedes practicar haciéndolo con mujeres en lugares que visitas frecuentemente: puede ser el metro, un centro comercial, el bar de la esquina, etc.

Por ejemplo, estás en el supermercado y ves a una linda chica solitaria comprando vegetales. Te puedes parar junto a ella sutilmente y preguntarle algo como: ¿Qué tomates son los indicados para una sopa de tomate? (es solo un ejemplo, no sé nada de cocina). Una pregunta siempre es buena para empezar una conversación; el resto ya solo depende de ti.

Tienes que practicar mucho; cada mujer es un mundo, por lo que tienes que aprender a lidiar con cada una de ellas y saber manejar cualquier situación.

Suerte.

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Andrea Farias

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