El despecho, inminente ruina del necio

En el artículo “El despecho, inminente ruina del necio” se describen las duras consecuencias que sufre la persona necia y cómo, al aparecer el despecho, se produce una sinergia sorprendente. Ambas, por separado, pueden llevar a la ruina; juntas, garantizan su caída inminente.

Cicely Sanchez
Cicely Sanchez

29 de agosto · 968 palabras

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El despecho, inminente ruina del necio - Política

El artículo describe el concepto de "despecho", que es el sentimiento de venganza o resentimiento que surge después de una desilusión, menosprecio u ofensa.

Cuando este sentimiento surge en personas "necias" (tercas u obstinadas) que actúan con imprudencia, ignorancia o presunción, su expresión puede ser extremadamente violenta y catastrófica, lo que lleva a su propia ruina.

En el futuro, los líderes necios en condiciones de despecho se enfrentarán a tormentos y su ruina puede ser pronosticada con poco margen de error.

Para evitar errores, se sugiere seguir una serie de pasos, como determinar los principios, valores y concepciones que guiarán los actos, identificar a los actores y definir sus perfiles, caracterizar la realidad en la que vivimos, cuantificar los recursos disponibles y enlistar las acciones que modificarán la realidad.

A menudo, los sentimientos y las emociones terminan en errores, por lo que es aconsejable tener prudencia al tomar decisiones. En conclusión, la caída de los necios es suficiente para alcanzar su propia ruina, y los sentimientos de despecho solo aceleran este proceso.

El despecho, inminente ruina del necio

Mariano Portillo
[email protected]

El sentimiento de venganza o resentimiento por algún desengaño, menosprecio u ofensa se define como “despecho”. Cuando este surge en personas “necias” (tercas u obstinadas), quienes actúan con imprudencia, ignorancia o presunciones, el ímpetu con que se expresan suele ser extremo, con consecuencias terribles e irreversibles; su ruina se puede vaticinar con poco margen de error. El futuro está lleno de tormentos para aquellos que consideren líder a los necios en condiciones de despecho. Los pronósticos suelen ser que se hundirán aceleradamente con él.

Las emociones y los sentimientos casi siempre terminan en errores cuando no son producto del razonamiento. Para evitar los errores, se sugieren los pasos descritos a continuación, más aún si consideran tener algunas características que lo identifican como necio:

  • Determinar los principios, valores y concepciones que regirán los actos (como el norte a la brújula). Los mejores son los que la sociedad acepta como buenos.
  • Identificar los actores y definir sus perfiles. Estos son todos aquellos que nos acompañan en el proyecto y a los que afectarán nuestras acciones.
  • Caracterizar la realidad en que vivimos (diagnóstico). Considerar siempre que es relativa, porque es nuestra percepción; aunque se haga el mayor esfuerzo, esta estará influenciada por nuestros miedos, ambiciones y esperanzas. Se sugiere prudencia para sacar conclusiones. Lo que es bueno para unos no necesariamente lo es para otros.
  • Cuantificar los recursos disponibles: humanos, materiales…
  • Enlistar las acciones (incluir los tiempos y responsables) que harán modificar la realidad; ideal sería que estos contribuyan a la reforma y modernización del Estado.

Solo con sus propios errores pareciera ser suficiente para que los necios alcancen sin más esfuerzo su ruina. Si esta está acompañada de sentimientos de venganza (despecho), hará que la caída sea inminente y acelerada. Para los observadores, lo que les queda no es más que sentarse; con poca paciencia podrán presenciar los acontecimientos en precipitada caída libre. No solo se divertirán (sin tener que ir al teatro), sino que también serán testigos históricos de los errores que se repiten cada cuatro años.

Descripción de algunos errores que pudieran cometerse por despecho, necio, o ambos:

  • Participación a ciegas: insistir en participar sin plan B, por lo menos, es indicador de que no se cuenta con un diagnóstico o, si se tiene, no se le dio la importancia debida. Aun cuando se sabe de antemano que existen limitaciones que imposibilitan alcanzar la meta, se incurre en un error estratégico.
  • Tratar de endosar el voto: “el voto, generalmente, no se puede endosar”; las personas quieren al original, no a la copia; si acaso, esta última llegará a ser el original de la copia. Se puede sugerir que vote por tal opción, pero de antemano se sabe que la ley garantiza al elector el voto secreto; por lo tanto, no es objeto de investigación por razones obvias.
  • Llamar al voto nulo o en blanco: una posibilidad es que los líderes no tengan opciones por necios y la otra, que la gente quiera acompañar al necio en su desilusión. Por lo general no sucede así: la gente siempre tiene otra opción; si no la encuentra, la buscará y de seguro la hallará. El electorado es igual que los consumidores: cuando en el mercado no encuentran manzanas, en sustitución llevan melocotones. Las personas tienen esperanzas, necesidades y miedos; por esas razones se definirán tarde o temprano por una de las opciones existentes. A no ser que no exista alternativa, habría que votar nulo o dejar la papeleta en blanco; por lo menos, con ese acto se transmitiría el mensaje de estar de acuerdo con la democracia, pero demandar más responsabilidad de los partidos políticos en la selección de sus candidatos, ya que en ese caso no hay sustituto. El llamado a votar nulo o en blanco por líderes despechados será poco escuchado y mucho menos atendido. La gente quiere sobrevivir y por ello lucha; no va a dejar de luchar por una necedad acompañada de sed de venganza. El capricho no es una opción.
  • Tratar de ganar cuando se ha demostrado incapacidad: la mejor campaña para el oficialismo es una administración eficaz y eficiente, transparente y austera. Las personas no quieren promesas de quienes ya cuentan con el poder; lo que quieren son los resultados de lo que prometieron y, si pueden, mucho más. Si cumplen lo anterior, eso equivale muy bien a una campaña intensa y bien desarrollada. Si no cumplen, aun con una campaña de primera no obtendrán resultados mayores a los que sacarían sin campaña.
  • Ofrecer deliberadamente sin considerar cómo se va a realizar: los ofrecimientos necesitan viabilidad técnica, pero especialmente viabilidad financiera. Una oferta sin ambas es populismo. Estas ofertas podrían considerarse una ofensa para el electorado consciente. Para quienes no se percatan y votan a favor, tarde o temprano se darán cuenta del engaño y, como consecuencia, perderán legitimidad y serán castigados sin clemencia en la próxima contienda electoral; esto es conocido como voto de castigo. Es un voto en contra, pero también el que lo emite trabaja constantemente por convicción, captando votos del pueblo que ayuden a garantizar el castigo; este suele ser tan silencioso y eficaz que sorprenderá a muchos por sus resultados y alcances.

El despecho es un mal consejero; cuando no se controla puede dar inicio al proceso de la ruina. Es un sentimiento que puede tomar a todos por sorpresa, y quien lo expresa demuestra en la práctica su debilidad. La ira que aflora es una expresión producto de la envidia, celo, avaricia y codicia, pudiendo dañar hasta a los que más se quiere por sus constantes depresiones.

Licda. Cicely Sánchez, Máster en Criminología y Criminalística

Cicely Sanchez

Sobre el autor

Cicely Sanchez

Me dedico a la Investigacion Criminal, a dar capacitaciones y realizar Proyectos en Seguridad Publica, Prevencion del Delito e Investigacion Criminal

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