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Películas románticas modernas para quienes buscan algo más que un final feliz

Las películas románticas han cambiado bastante en los últimos años. Siguen hablando de amor, claro, pero ahora también se detienen en el momento equivocado, en la distancia, en las dudas y en esas relaciones que sí funcionan, aunque no de la manera que uno esperaba.

Daniel Jeremías

27 de octubre 1819 palabras

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Películas románticas modernas para quienes buscan algo más que un final feliz - Cine

El artículo repasa una serie de películas románticas modernas que amplían el género con historias más cercanas a la vida real.

En lugar de seguir siempre el esquema de pareja que se conoce, se separa y termina junta, estas cintas exploran la distancia, el paso del tiempo, las decisiones vitales, la tecnología y los amores que no siempre llegan a buen puerto.

Entre los títulos destacados aparecen Vidas pasadas, La La Land, Palm Springs, Retrato de una mujer en llamas, Brooklyn, La peor persona del mundo, Her, Siempre el mismo día, A todos los chicos de los que me enamoré y Carol.

Todas comparten una mirada más madura y matizada sobre el amor, con personajes imperfectos y situaciones que dejan espacio para la nostalgia, la duda o la melancolía.

El texto concluye que estas historias funcionan porque se parecen más a las relaciones reales que a los finales ideales del cine clásico.

Durante mucho tiempo, el cine romántico parecía moverse siempre por el mismo camino: dos personas se conocen, surge un problema, se separan y al final terminan juntas. Ese esquema sigue funcionando, porque cuando una historia está bien contada da igual que ya sepamos por dónde va. Pero en los últimos años han ido apareciendo películas que le dan una pequeña vuelta al género y, precisamente por eso, se sienten frescas.

Ahora vemos relaciones más marcadas por la distancia, por la diferencia entre lo que uno desea y la vida que ya tiene armada, por la tecnología, por la edad o por ese detalle tan simple y tan complicado a la vez: querer a alguien no siempre significa poder construir algo con esa persona. Si te gustan las historias de amor, pero ya estás cansado de ver siempre lo mismo, estas películas merecen la pena.

  1. Vidas pasadas

    Esta es de esas películas que no necesitan grandes giros para dejar huella. Nora y Hae Sung se conocen cuando son niños en Corea del Sur, pero la vida los separa muy pronto. Años después vuelven a encontrarse por internet y, más tarde, en persona, cuando ambos ya son adultos y cada uno ha tomado su propio camino.

    Lo interesante aquí es que la película gira alrededor de una idea muy sencilla: ¿qué pasa con las personas que pudimos haber amado en otra vida, o en otra versión de la nuestra? No hay excesos, no hay escenas diseñadas para hacerte llorar a la fuerza, y aun así funciona muy bien. Si alguna vez te has preguntado qué habría pasado si hubieras tomado otra decisión sentimental, esta película te va a tocar de cerca.

  2. La La Land

    Aunque mucha gente la recuerda por la música y por su apartado visual, en el fondo es una película romántica bastante honesta. Mia y Sebastian se enamoran mientras persiguen objetivos muy personales, ella como actriz y él como músico. Desde el principio hay química entre ambos, y la película sabe construirla con escenas pequeñas, conversaciones, paseos y momentos cotidianos.

    Pero lo mejor es que no simplifica la relación. Aquí el amor aparece mezclado con la ambición, con el trabajo y con esa clase de decisiones que no parecen dramáticas cuando las tomas, pero que con el tiempo terminan cambiando toda tu vida. Es una película ideal para quienes disfrutan de las historias románticas que dejan un sabor agridulce, porque entiende bastante bien que una relación puede ser valiosa incluso cuando no dura para siempre.

  3. Palm Springs

    Si te apetece algo más ligero, pero sin caer en la comedia romántica de fórmula, esta opción funciona muy bien. La premisa ya de por sí resulta atractiva: dos personas quedan atrapadas en el mismo día durante una boda y tienen que convivir una y otra vez con la misma situación. A partir de ahí, lo que podría haber sido solo una comedia absurda termina convirtiéndose en una historia de amor bastante simpática.

    Lo bueno de Palm Springs es que usa el bucle temporal para hablar de algo muy reconocible en las relaciones: el miedo a cambiar, la costumbre de repetir errores y la tentación de quedarse en un lugar cómodo aunque uno ya sepa que no le hace bien. Tiene humor, tiene ritmo y además logra que la relación entre los protagonistas crezca de forma creíble. Para una noche de película entretenida, encaja perfecto.

  4. Retrato de una mujer en llamas

    Aquí el amor aparece de una forma mucho más contenida, pero precisamente por eso cada mirada pesa más. Marianne llega a una isla para pintar el retrato de Héloïse, una joven que va a casarse en contra de su voluntad. El retrato debe hacerse casi en secreto, observándola durante el día y pintándola después. En ese proceso, ambas empiezan a acercarse.

    La película tiene paciencia, y eso se agradece. No corre, no quiere explicarlo todo y no necesita llenar cada minuto de diálogo. Va mostrando cómo nace el deseo, cómo crece la intimidad y cómo a veces una relación puede ser breve, pero marcarte durante mucho tiempo. Es una historia romántica distinta, más silenciosa, más elegante y también más triste. Si te gustan las películas que construyen tensión emocional con detalles mínimos, aquí hay mucho que disfrutar.

  5. Brooklyn

    Esta película quizá no suele aparecer tanto en las listas más recientes, pero merece mucha más atención. Eilis deja Irlanda para empezar una nueva vida en Nueva York, y allí conoce a Tony, con quien inicia una relación bastante natural. Lo que hace especial a la película es que el romance nunca está aislado del resto de la vida de la protagonista. Su identidad, su familia, la nostalgia por su país y la posibilidad de volver lo cambian todo.

    Muchas películas románticas ponen a los personajes a elegir entre una persona y otra. Aquí, en cambio, la decisión más difícil tiene que ver con elegir quién quieres ser. Y eso la hace más cercana. Si te interesan las historias de amor atravesadas por la migración, el desarraigo y los cambios de etapa, Brooklyn es una muy buena elección. Además, tiene esa calidez que hace que la veas con tranquilidad de principio a fin.

  6. La peor persona del mundo

    Esta película habla del amor, pero también de la confusión que muchos sienten al llegar a cierta edad y no tener claro qué quieren hacer con su trabajo, con su cuerpo o con su vida sentimental. Julie entra y sale de relaciones, prueba caminos distintos y se equivoca bastante. Por eso resulta tan fácil de entender, aunque por momentos también desespere.

    Lo interesante es que no presenta el romance como una meta ordenada, sino como una parte de un proceso mucho más caótico. Hay escenas muy bonitas, otras bastante incómodas y varias que se quedan dando vueltas en la cabeza. Funciona especialmente bien si estás cansado de personajes perfectos y buscas algo más humano. Julie no siempre sabe amar bien, y justamente ahí está la gracia de la película: en mostrar a alguien que intenta comprenderse mientras también intenta querer a otros.

  7. Her

    Puede parecer una elección extraña dentro del cine romántico, pero encaja bastante bien en la evolución del género. Theodore es un hombre solitario que empieza a relacionarse de forma cada vez más profunda con un sistema operativo dotado de inteligencia artificial. Dicho así suena raro, incluso un poco frío, pero la película consigue que la conexión emocional se sienta verdadera.

    Más allá del elemento tecnológico, lo que plantea es bastante actual: la necesidad de compañía, la forma en que proyectamos nuestras carencias sobre el otro y lo fácil que resulta enamorarse de alguien que parece entendernos justo como queremos. Tiene momentos melancólicos, otros tiernos y varios que invitan a pensar. Si te atraen las historias románticas diferentes, de esas que se salen por completo del molde clásico, esta es una opción muy recomendable.

  8. Siempre el mismo día

    La idea es sencilla y efectiva. Emma y Dexter se conocen el día de su graduación, pero la película no sigue su relación de forma continua, sino que vuelve a encontrarlos cada 15 de julio durante varios años. De este modo vamos viendo cómo cambian, cómo se equivocan, cómo se alejan y cómo la vida les va poniendo cosas en medio.

    Ese formato le sienta muy bien a la historia porque permite notar el paso del tiempo de una manera bastante clara. No vemos solo el flechazo inicial, vemos también la amistad, la frustración, los momentos perdidos y el desgaste de ciertas decisiones. Es una película para quienes creen que muchas historias de amor no fracasan por falta de sentimiento, sino por llegar a destiempo. Tiene partes ligeras y otras bastante duras, así que conviene ir preparado para ambas.

  9. A todos los chicos de los que me enamoré

    Dentro del romance juvenil, esta película supo conectar con mucha gente porque recupera algunos elementos clásicos del género, pero con un tono más actual y bastante agradable. Lara Jean escribe cartas secretas a los chicos que le han gustado, cartas que nunca piensa enviar. El problema empieza cuando esas cartas terminan llegando a sus destinatarios.

    A partir de ahí aparece el juego del noviazgo fingido, que tantas veces ha funcionado en el cine romántico, pero aquí está llevado con bastante encanto. La relación crece poco a poco, hay nervios, malentendidos y esa sensación adolescente de que cualquier cosa puede parecer gigantesca. Si buscas una película más ligera, de esas que se ven con facilidad y dejan buen ánimo, esta cumple bastante bien. Además, recuerda algo que el cine romántico a veces olvida: enamorarse también puede ser divertido.

  10. Carol

    Esta película cuenta la relación entre Therese, una joven que trabaja en una tienda, y Carol, una mujer mayor atrapada en un matrimonio que ya no le da espacio para ser quien quiere ser. Todo sucede en un contexto social mucho más rígido, y eso hace que cada decisión tenga un peso especial.

    Lo mejor de Carol es cómo muestra el deseo contenido, la prudencia y la vulnerabilidad de dos personas que se reconocen casi sin querer. No necesita demasiadas explicaciones para que uno entienda lo que está pasando entre ellas. Basta con una conversación, una mirada algo más larga de lo normal o un viaje compartido. Es una película delicada, de ritmo pausado, ideal para quien prefiera historias románticas más sobrias, con emoción verdadera y sin necesidad de exagerar cada escena.

Lo bueno de todas estas películas es que, aunque son muy distintas entre sí, comparten algo: entienden que enamorarse sigue siendo interesante en el cine cuando los personajes parecen personas de verdad. Algunas terminan bien, otras no tanto, y otras te dejan con esa sensación extraña de que la historia tenía que acabar justo así. A veces uno busca una película romántica para emocionarse un rato y desconectar. Y a veces busca algo más, una historia que se parezca un poco a la vida, con sus dudas, sus tiempos raros y sus oportunidades perdidas. Para eso, esta clase de películas funcionan muy bien.

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Daniel Jeremías

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