El balance entre la gratificación y el autocontrol
Interesante artículo describe el papel de la actividad cerebral en la toma de decisiones. El centro del placer (núcleo accumbens) y el lóbulo frontal.
1 de enero · 478 palabras
Un nuevo estudio realizado en la Universidad de Texas, Yale y la UCLA examinan las áreas del cerebro que controlan el placer y la recompensa y las áreas relacionadas con el autocontrol.
El objetivo es responder a las siguientes preguntas ¿por qué a veces se inclina la balanza hacia un lado y es tan difícil mantener un equilibrio? Los investigadores propusieron la idea de que la falta de autocontrol en lugar del deseo intenso conduce a comportamientos autodestructivos de riesgo.
Los investigadores sometieron a los estudiantes a un videojuego diseñado para simular el factor de tomar riesgos y utilizaron un software especializado para encontrar patrones de actividad en el cerebro.
Los resultados mostraron que el software podía predecir la decisión de tomar riesgos hasta en un 71% de las situaciones.
La falta de autocontrol se ha relacionado con condiciones como la dependencia del alcohol y las drogas, el tabaquismo, la ludopatía, la conducción riesgosa y el sexo sin protección.
La analogía de la balanza se aplica a los cambios en la intensidad del placer y la recompensa en situaciones estándar, incluso aumentando con la disminución de la intensidad del autocontrol.
Imaginemos por un momento que el comportamiento de nuestro cerebro es como una balanza. Por un lado tenemos las áreas del cerebro que controlan el placer y la recompensa, y por otro lado tenemos las áreas relacionadas al autocontrol, aquellas que activan una señal de alarma ante comportamientos riesgosos o poco convenientes.
Las preguntas difíciles que se hacen los estudiosos del comportamiento son: ¿qué hace que la balanza se incline hacia un lado? y ¿por qué es tan difícil mantener un equilibrio?
Un nuevo estudio de la Universidad de Austin, Texas, Yale y la UCLA sugiere que en muchos de nosotros no es tan imperioso o fuerte el deseo, sino más bien que somos permisivos con nosotros mismos, o, mejor dicho, nos falta autocontrol.
Los investigadores conectaron a estudiantes a un escáner de resonancia magnética y los pusieron ante un videojuego diseñado para simular el factor de tomar riesgos. El juego se llama BART por sus siglas en inglés (Balloon Analogue Risk Task), que ya ha sido probado que tiene relación con el proceso de tomar riesgos como, por ejemplo, el abuso de drogas o alcohol, el tabaquismo, la ludopatía, manejar peligrosamente o sin cinturón de seguridad, la cleptomanía o tener relaciones sexuales sin protección.
El equipo investigador utilizó software especializado para encontrar patrones de actividad en el cerebro; estos patrones de actividad se registran en el momento en que el individuo sometido al examen va a tomar la decisión, el riesgo o la opción segura. Este software ha sido posteriormente utilizado para predecir qué decisión tomará el individuo solamente basándose en la actividad cerebral.
Los resultados: el software acertó en el 71% de las predicciones.
Lo que esto significa es que existe un patrón de actividad cerebral predecible asociado a la elección de tomar riesgos o no.
Regresando a la analogía de la balanza, si la intensidad del autocontrol disminuye, la intensidad del placer y la recompensa aumenta; esto ocurre en circunstancias estándar. Si a esto le sumamos variables como presión de grupo, falta de sueño, abuso de drogas o alcohol, el desequilibrio será aún mayor.
Lo ideal sería que tengamos un balance consistente y sano que nos permita decidir cuáles riesgos valen la pena asumir y cuáles no. Es evidente que mucha exposición a los riesgos es peligrosa, y asumir muy pocos riesgos puede llevarnos al estancamiento.
Después de todo, somos una especie adaptativa. Si nunca somos puestos a prueba para asumir riesgos adaptativos, dejamos de aprender y desarrollarnos y eventualmente nos hundimos en el desánimo y el aburrimiento, lo que, irónicamente, nos llevaría a tomar riesgos mucho más radicales; ese es el camino hacia la autodestrucción.
Interpretación libre de algunos capítulos del libro: Brain Changer: How Harnessing Your Brain’s Power To Adapt Can Change Your Life, de David DiSalvo.
Ronny Schmatz Wolff
Director
www.asesoriaterapeutica.com
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