La relación entre la cicatrización y el tabaco
Que el tabaco es un hábito netamente perjudicial no es ninguna afirmación novedosa, pero no por ello se hace menos necesario insistir en los problemas que ocasiona. Conviene recordar también su impacto en la cicatrización, sobre todo si se está pensando en someterse a una intervención quirúrgica.
13 de octubre · 320 palabras
Fumar perjudica la cicatrización tras una intervención quirúrgica. La nicotina reduce la oxigenación sanguínea y ralentiza notablemente la reparación de tejidos, lo que se aprecia durante el postoperatorio.
Este efecto resulta especialmente problemático en procedimientos que implican elevar o aislar la piel, como las reducciones mamarias, las abdominoplastias y los liftings faciales. Además, el tabaquismo altera la piel, que suele presentar mayor sequedad y menos brillo.
Lo más recomendable es aprovechar la cirugía para abandonar el hábito de forma permanente; si eso no es posible, conviene dejar de fumar al menos dos semanas antes de la operación y mantener la abstinencia durante las dos o tres semanas de cicatrización.
El tabaco es uno entre varios factores que condicionan el resultado, por lo que conviene planificar y consultar con el equipo quirúrgico.
Para las personas que estén pensando en someterse a una operación de cirugía estética, fumar es un problema añadido que tiene repercusiones directas en el proceso de cicatrización.
La nicotina, la sustancia que en mayor proporción se encuentra presente en los cigarrillos, actúa como un factor reductor de la oxigenación de la sangre. Eso se refleja en el postoperatorio de una forma muy evidente, pues ralentiza mucho el proceso de cicatrización.
Este problema es especialmente grave en intervenciones en las que la piel se levanta o se deja aislada durante un tiempo. Muestras de este tipo de cirugía serían las operaciones de mama que tienen por objeto reducir el tamaño del pecho. También entrarían en este apartado las abdominoplastias o cualquier modalidad de lifting facial.
Es lógico entender estas dificultades si pensamos que el tabaquismo afecta especialmente al estado de la piel. Siempre se alerta sobre la opacidad y sequedad que presenta la dermis en las personas que fuman.
Lo ideal sería aprovechar que vamos a iniciar una nueva vida, estrenando un aspecto mejorado, para tomar la beneficiosa decisión de dejar definitivamente de fumar. La operación puede ser el aliciente que necesitábamos para romper con los cigarrillos.
Pero, si no nos sentimos aún capaces de hacerlo, al menos deberíamos proponernos no fumar en las dos semanas anteriores a la intervención, ni tampoco hacerlo mientras dure la cicatrización (otras dos o tres semanas más).
No tenemos que olvidar que el tabaco no es el único factor que puede influir en el resultado final. Hay muchos factores que pueden determinar el resultado final del proceso de cicatrización después de la cirugía, incluso factores que hay que abordar antes de la operación.
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