Bicicletas con cardán
Hasta ahora la cadena era el punto negro de las bicicletas: ruidosa, sucia y complicada. Todo eso se acaba con el uso del cambio de marchas por cardán.
19 de agosto · 314 palabras
La transmisión por cardán vuelve a imponerse como alternativa a la cadena, eliminando sus inconvenientes habituales: suciedad, ruido y mantenimiento frecuente.
Aunque existe desde los orígenes de la bicicleta, ahora incorpora un diseño con sistema hidráulico y engranajes cónicos que permiten el paso de marchas, algo que las versiones del siglo XIX no ofrecían.
Para el usuario urbano esto se traduce en menos averías relacionadas con el cambio, ausencia de saltos o descarrilamientos de cadena, ropa libre de manchas y mayor silencio de marcha.
Además, facilita operaciones como cambiar la rueda trasera y ofrece largos intervalos de uso sin ajustes, superiores a los 30.000 km, a cambio de una pérdida de eficiencia cercana al 3% respecto a la cadena.
Por eso su presencia crece en bicicletas eléctricas y convencionales dirigidas al desplazamiento diario. En conjunto, mejora la practicidad del ciclismo urbano con un coste energético reducido.
Aunque la verdad es que el invento es tan antiguo como la bicicleta en sí, hasta hace muy poco era un sistema de transmisión en desuso, y de ahí que nos parezca innovador.
La transmisión por cardán en lugar de cadenas se basa en un sistema hidráulico, una serie de engranajes cónicos (para que se pueda cambiar de marcha, no como sucedía en las originales del siglo XIX) que juntos hacen el juego necesario para transmitir la fuerza del pedaleo a las ruedas.
Este sistema es altamente ventajoso para el usuario habitual de la bicicleta, sobre todo urbano. Gracias a que no hay cadena, jamás se saltan las marchas, ni se sale la mencionada cadena. Tampoco sufriremos más manchas o desgarrones en nuestra ropa y, aunque en caso de avería necesitaremos pasar por el taller sí o sí, el mantenimiento es prácticamente inexistente.
Es decir, tendremos más de 30.000 km sin preocupaciones acerca de las marchas, menos ruido, más facilidad para cambiar la rueda trasera... y el único pero es una pérdida de potencia de un 3%. Lo has leído bien, solo un 3% de pérdida de potencia respecto a las transmisiones de cadena.
Es por ello que cada día se montan más este tipo de marchas en las bicicletas eléctricas, porque son bicicletas muy urbanas, pensadas para que la gente vaya a trabajar, al colegio... y que la cadena te tire una mancha en el traje, o que al cargarla una vez has llegado algo se salga de su sitio era un inconveniente menos, pero ya no más.
Con la llegada (o vuelta, como se quiera ver) del cambio por cardán, tanto las bicicletas eléctricas como las clásicas vuelven a sumar puntos como método de transporte urbano, sano y barato.
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