Ansiedad: ¿cómo dejar las preocupaciones?
La ansiedad puede ser un gran problema. Afecta tu vida familiar y laboral. Este artículo describe una técnica que puede ayudarte a lidiar con la ansiedad.
14 de agosto · 513 palabras
Si eres una persona preocupada y ansiosa, es difícil ser productivo en tu vida diaria. Aunque has intentado distraerte, razonar acerca de tus preocupaciones, y tratar de ser positivo, nada parece funcionar.
Tratar de detener los pensamientos ansiosos no resulta porque tienes que prestar atención extra al pensamiento que quieres evitar. Por lo tanto, en lugar de tratar de detener o deshacerte de tus preocupaciones, date permiso para sentirlas, pero piensa en ellas más adelante.
La estrategia de posponer las preocupaciones entra en juego. Crea un "momento de preocupación" todos los días y escoge el lugar y el tiempo para preocuparte. Durante tu momento de preocupación te permites preocuparte de cualquier cosa que pase por tu mente.
El resto del día es zona libre de preocupaciones. Posponer las preocupaciones permite abordarlas de un ángulo diferente. En lugar de tratar de controlar tus preocupaciones, aprendes a controlar el momento en el que permites que entren en tu mente.
Esta técnica puede ser útil para reducir la ansiedad y aumentar la productividad.
Es difícil ser productivo en tu vida diaria si las preocupaciones y la ansiedad son tu estado emocional predominante y dominan tus pensamientos. ¿Qué hacer? Si eres como la mayoría de las personas crónicamente preocupadas, tus pensamientos ansiosos se vuelven incontrolables.
Debes haber intentado muchas cosas para deshacerte de tus preocupaciones, como tratar de distraerte, razonar acerca de tus preocupaciones y tratar de ser positivo, pero nada parece funcionar.
Decirte a ti mismo que dejes de preocuparte no funciona, por lo menos no por mucho tiempo. Puedes distraerte y suprimir tu ansiedad por un momento, pero no desaparecerá permanentemente. De hecho, utilizar estas técnicas suele provocar que las preocupaciones sean mayores y más persistentes.
Puedes hacer la prueba por ti mismo. Imagina un elefante rosado. Una vez que tengas la imagen del elefante rosado en tu mente, detén el pensamiento. Trata lo que quieras, pero por los siguientes cinco minutos no pienses en el elefante rosado.
¿Cómo te fue? ¿Acaso pensamientos de elefantes rosados no seguían apareciendo en tu mente?
Tratar de detener los pensamientos no resulta porque tienes que prestar atención extra al pensamiento que quieres evitar.
Esto no quiere decir que no hay nada que puedas hacer para controlar tus preocupaciones. Solo tienes que abordarlas de un ángulo diferente. Es aquí cuando la estrategia de posponer las preocupaciones entra en juego. En lugar de tratar de detener o deshacerte de tus preocupaciones, date permiso para sentirlas, pero pospone el pensamiento sobre ellas hasta más adelante, no ahora.
Crea un “momento de preocupación”. Escoge el lugar y el tiempo para preocuparte. Debe ser el mismo todos los días. Por ejemplo, la sala de 5 pm a 6 pm. Y lo suficientemente temprano para que no te sientas ansioso justo antes de acostarte. Durante tu “momento de preocupación” te permites preocuparte de cualquier cosa que pase por tu mente. El resto del día es “zona libre de preocupaciones”.
Pospón la preocupación. Si cualquier pensamiento preocupante acude a tu mente durante el día, haz una breve nota en un papel y pospónla hasta tu “momento de preocupación”. Recuérdate que tienes tiempo para preocuparte por ese pensamiento más tarde, así que no tienes por qué hacerlo ahora. Pospónlo para más tarde y sigue con tu día.
Revisa tu lista de preocupaciones en tu “momento de preocupación”. Reflexiona acerca de las preocupaciones que anotaste durante el día. Si estas todavía siguen preocupándote, date permiso para que te preocupen, pero solo en tu “momento de preocupación”. Si las preocupaciones que acudieron a tu mente ya no parecen importantes, acorta tu “momento de preocupación” y disfruta el resto del día.
Posponer las preocupaciones es una técnica efectiva porque rompe el hábito de preocuparse en el momento actual. No existe el conflicto de suprimir las preocupaciones o examinarlas. Simplemente las agendas para más tarde. A medida que desarrolles la habilidad para posponer tus preocupaciones, vas a darte cuenta de que tienes más control sobre tu ansiedad de lo que imaginabas.
Asesoría Terapéutica
Ronny Schmatz Wolff
www.asesoriaterapeutica.com
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