Cadaqués

Cadaqués es un pintoresco pueblo enclavado entre los Pirineos y el Mediterráneo que ha atraído a artistas e intelectuales. Su arquitectura tradicional y su relación con el mar han contribuido a conservar su fisonomía y a atraer visitantes.

Raul San Mateo
Raul San Mateo

16 de abril · 401 palabras

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Cadaqués - Destinos Turísticos

Cadaqués es un pueblo mediterráneo en España cuya fisionomía tradicional ha sido preservada con gran fortuna.

Se sitúa frente a una amplia bahía, al sur de Cap de Creus, separado del resto de la civilización por la sierra que remata el Pení, y vivió hasta la primera mitad del siglo XX con una gran autonomía, dedicándose al cuidado de sus olivares, la pesca y el comercio marítimo.

Su aislamiento, rodeado de matorrales y pizarras, con una luz particularmente cegadora, se ha revelado como una bendición para Cadaqués.

Su silueta blanca, nutrida por construcciones de discreta altura y coronada por la iglesia de Santa María, ha sobrevivido hasta casi convertirse en una imagen de marca. Detrás de la fachada, se esconde un Cadaqués de calles angostas y empinadas, rumores y burbujas de tiempo detenido.

Fue su doble condición de villa pintoresca, recoleta y, a la vez, marinera y abierta, la que hizo de Cadaqués un punto de reunión para artistas e intelectuales de todo el planeta.

Salvador Dalí, cuyo padre era originario del lugar, lo invitó a disfrutar de sus veraneos y construyó su propio refugio en la bahía de Portlligat. Además de él, Pablo Picasso, Marcel Duchamp o John Cage son otros de los creadores que residen allí.

Sin duda, Cadaqués es uno de los destinos turísticos más bellos y emblemáticos de España.

Cadaqués es uno de los pueblos mediterráneos de España que ha logrado preservar con mayor fortuna su fisionomía tradicional. Dispuesto frente a una amplia bahía, al sur de Cap de Creus, pero separado del resto de la civilización por la sierra que remata el Pení (605 metros de altura), Cadaqués vivió hasta la primera mitad del siglo XX con notable autonomía, entregado al cuidado de sus olivares, a la pesca y al comercio marítimo. Por tierra, Rosas o el vecino Port de la Selva quedaban lejos, más allá de un disuasorio sendero en el que se encadenaban curvas y desniveles; se suele hablar de marineros cadaquesenses que conocieron antes la isla de Cuba que la villa de Figueres.

Aquel aislamiento, en un marco de matorrales y pizarras, de verdes y grises bruñidos por una luz particularmente cegadora, se ha revelado como una bendición para Cadaqués. Su silueta blanca, nutrida por construcciones de discreta altura y coronada por la iglesia de Santa María, con su campanario, su humilde rosetón y los cipreses plantados junto al portal, ha sobrevivido al paso del tiempo hasta casi convertirse en una imagen de marca. Detrás de la fachada, pespunteado por diversas playas y calas, se esconde un Cadaqués de calles angostas y empinadas, rústicamente pavimentadas, jalonadas de bancos y macetas, rico en sombras, rumores y burbujas de tiempo detenido.

Sin duda fue esta doble condición de villa pintoresca, recoleta y, a la vez, marinera y abierta, la que hizo de Cadaqués un punto de reunión para artistas e intelectuales de todo el planeta. A la cabeza de todos ellos está Salvador Dalí, cuyo padre era originario del lugar. Dalí invitó a disfrutar de sus veraneos en Cadaqués a García Lorca y a Buñuel, compañeros de residencia en Madrid, y más tarde construyó su propio refugio en la bahía de Portlligat y fue anfitrión de los artistas surrealistas (Paul Éluard, Breton…). Además de ellos, Pablo Picasso, Marcel Duchamp o John Cage son otros de los creadores que residieron, con mayor o menor asiduidad, en Cadaqués.

Puede visitar Cadaqués en uno de los vuelos económicos que llegan al aeropuerto de Girona. Es recomendable buscar un coche de alquiler para desplazarse por la zona.

Raul San Mateo

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Raul San Mateo

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