Consejos de ahorro energético en viviendas con caldera individual a gas

Una buena cultura en el uso y disfrute de la calefacción individual en tu casa puede obtener grandes ahorros energéticos y, por ende, económicos. Aquí dejamos unos consejos que esperamos puedas seguir.

Wendy Sorto
Wendy Sorto

16 de julio · 703 palabras

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Consejos de ahorro energético en viviendas con caldera individual a gas - Economía Familiar

El mantenimiento adecuado de la caldera y la instalación es fundamental para maximizar su eficiencia.

Para ello, es recomendable contratar a un Servicio Técnico Autorizado Oficial (SATO) de la marca de tu caldera para realizar las operaciones de mantenimiento que recomienda el fabricante y el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE).

Incluso, se pueden conseguir ahorros mayores que los costos del contrato, lo que prolongará la vida útil de la instalación. También es importante asesorarse con un profesional para conocer el tipo de caldera que tienes instalada y su rendimiento estacional.

Se deben considerar las nuevas tecnologías en calderas individuales, de baja temperatura o de condensación, que pueden generar ahorros significativos en los gastos actuales.

Igualmente, es esencial tener en cuenta la regulación, el control de la caldera y el termostato ambiente, por lo que se sugiere reemplazar los termostatos de ruleta por un cronotermostato con programación para optimizar temperaturas y gastos.

Todo lo anterior conducirá a un mayor ahorro energético y una reducción significativa en los costos de calefacción.

1. Realiza un contrato de mantenimiento en tu instalación.

El mantenimiento de tu caldera y tu instalación es vital para que tu caldera gaste lo necesario, ni más ni menos.

Haz un contrato de mantenimiento adecuado, preferentemente con el Servicio Técnico Autorizado Oficial (SATO) de la marca de tu caldera. Si no lo tienes, llama y encárgate de contratarlo sin falta.

Llama a tu técnico al menos al inicio de la temporada y al final de la misma. Realiza las operaciones de mantenimiento que establece el fabricante de la caldera así como el plan de mantenimiento que aconseja el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE).

Conseguirás ahorros mayores que los gastos que conlleva el contrato y, además, alargarás la vida de tu instalación.

2. Déjate asesorar por un profesional.

Consulta con tu técnico acerca del tipo de caldera que tienes instalada y el rendimiento estacional de la misma, ya que es más importante que el rendimiento instantáneo. En calderas antiguas no llega habitualmente al 70%.

Deberás interesarte por las nuevas tecnologías en calderas individuales, calderas de baja temperatura o condensación, que tienen ahorros de 1 de cada 5 euros de los que ahora gastas.

Si crees que tu caldera tiene muchos años, debes plantearte su cambio inmediato; no esperes al próximo invierno.

Las calderas nuevas y, en especial, las de condensación con sonda para compensación exterior tienen rendimientos estacionales del 95%.

Para una vivienda que tenga un gasto de 1200 euros/año, una caldera de condensación se amortiza en apenas cinco años.

3. Regulación, control de caldera y termostato ambiente.

Comprueba el tipo de control que dispone tu instalación. Si tienes un termostato de ruleta, piensa que requiere atención continua para optimizar la temperatura y el gasto entre el período diurno y nocturno.

Te recomendamos la colocación o sustitución inmediata por un crono-termostato con programación.

Busca aparatos de marca reconocida en el mundo de la calefacción y que tengan control PID proporcional derivativo; optimizará aún más el consumo de tu caldera. Consulta a los instaladores y mantenedores autorizados ya que son profesionales de la calefacción, y evita comprar a la ligera: no todos los termostatos digitales programables son adecuados.

Comprueba la ubicación de tu termostato. Su ubicación óptima es en una pared enfrente de un radiador, a una altura de 1,5 m, donde se produzca una circulación de aire adecuada, donde no le incida la radiación solar directamente y sin obstáculos que impidan la correcta circulación del aire, tales como puertas o cortinas.

Revisa las temperaturas de calefacción y agua caliente sanitaria en la caldera. Poner la temperatura de calefacción muy alta para que los radiadores “quemen” consume más energía sin ser esto útil para tu confort.

Controla bien la temperatura de confort y la económica (día y noche); pequeñas variaciones de 1-2 ºC suponen un 10% de gasto extra.

4. Coloca válvulas termostáticas en tus radiadores.

Normalmente controlas la temperatura de toda tu vivienda a través del termostato ambiente, siendo el único elemento para todas las estancias.

Un elemento sencillo para el control de temperaturas de las estancias es la válvula termostática de radiador. Es un elemento que controla la temperatura ambiente en la propia llave del radiador, que es fácilmente regulable mediante una escala con números que pueden ir desde 1 hasta 5.

Aprovecha antes de la próxima temporada de calefacción y sustituye las llaves de radiador en los dormitorios de tu vivienda. En el salón no suele ser necesario ya que suele ser el local donde va instalado el termostato ambiente.

5. No uses la calefacción 24 horas al día.

Hay muchos tópicos al respecto. Desde ICM te advertimos que no es cierto que una calefacción gaste menos por estar conectada todo el día.

No debes poner tu calefacción a la temperatura de confort en régimen continuo 24 horas, debido a que llegarás a saturar los aislamientos de tu vivienda, dejando los mismos sin función de aislamiento, que es para lo que se instalaron.

El régimen de funcionamiento ideal para tu calefacción es confort durante el horario de ocupación y uso diurno, calentando las paredes, muebles, suelos, techos, ventanas, puertas, etc., que después regresarán el calor acumulado al ambiente.

Escrito por: Calderas Junkers

Wendy Sorto

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