Ira, condición de una dolencia física
Una condición física o dolencia que resulta inevitable e inmanejable puede provocar que sufras ataques de ira con frecuencia. En este texto te explico cómo identificar la relación entre tu malestar físico y la ira, y qué pasos puedes empezar a tomar para transmutarla.
14 de abril · 379 palabras
La ira puede surgir de forma inesperada y en ocasiones nos sentimos abatidos por ella. Esto no solo nos afecta a nosotros, sino que también puede perjudicar a nuestro entorno.
Una de las causas de la ira puede ser una mala condición física, enfermedades o dolores que nos hacen sentir frustrados y enojados sin razón aparente. La represión de la ira tampoco es saludable, ya que puede llevarnos al otro extremo y causar daño a quienes más amamos.
Por lo tanto, es importante identificar las causas de nuestros ataques de ira y hacer un plan para transmutar esa energía en otro tipo de emociones. Somos seres de energía y esta se puede transmutar.
Si identificamos las causas que nos afectan emocionalmente, podremos controlar mejor nuestra ira y dirigir esa energía hacia emociones positivas. Controlar la ira no solo es beneficioso para nuestra salud emocional, sino que también mejora nuestras relaciones interpersonales.
Quiero mostrarte cómo la ira puede llegar cuando menos lo esperamos, de forma tal que nos damos cuenta solo cuando estamos abatidos por ella. Así caemos nuevamente en uno de esos momentos que realmente no nos gusta vivir y, por supuesto, a los que nos aman y nos tienen que aguantar tampoco les gusta que lo vivamos; pues no solo nos afectamos nosotros como individuos, sino que afectamos y dañamos nuestro entorno.
Pero hay una condición de la ira o el enojo que se presenta por un motivo específico: cuando tu condición física no es buena y estás sufriendo, por ejemplo, dolores, molestias o alguna enfermedad, y por ello te enojas a menudo sin razón.
Esto te proporcionará más desventajas. Si tu enfermedad no te permite salir a buscar ayuda para abandonar la ira, es entonces cuando tienes que empezar a pensar en alguna forma de solucionarla para poder transmutar esa ira en otra cosa, pues claramente no va a ser sano para ti ni física ni emocionalmente que la reprimas y, si te vas al otro extremo y la expresas ampliamente, ya puedes imaginarte las consecuencias de ello, como por ejemplo hacerle daño a los seres que más amas. Estoy absolutamente segura de que eso es exactamente opuesto a lo que quieres para quienes amas.
Así las cosas, cuando ya puedes darte cuenta de que estás sufriendo esos ataques de ira y, más aún, cuando puedes identificar que están relacionados con tu condición física, haz un alto y empieza a hacer un plan para poder transmutar la energía de la ira en otro tipo de energías. Como tú lo sabes, nosotros somos seres de energía y la energía se transmuta; puede sonarte raro, pero así son las cosas. Si identificas las causales que afectan tus emociones y tus estados de ánimo, ya tenemos un camino largo recorrido y podemos empezar a recorrer el trayecto que nos hace falta para llegar a controlar tu ira.
Tu amiga,
María Davidson M.
Dedicada a tu felicidad.
www.dominarlaira.com
Maria Davidson M.
Dedicada a tu felicidad.
Dominar La Ira
http://www.dominarlaira.com/index2.html
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