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Hágalo como yo! parte 3.

En el proceso de perder peso experimenté cuatro tipos de sensaciones que me hicieron comprender por qué algunas personas caen en la anorexia o la bulimia; es probable que nuestro bienestar psicológico y físico esté en peligro y no nos demos cuenta. Lo que les quiero contar es algo que me sucedió a mí, lo viví en cuerpo y alma, por eso sé de qué estoy hablando y quiero que presten atención.

Angela Saldarriaga
Angela Saldarriaga

31 de marzo · 428 palabras

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Hágalo como yo! parte 3. - Pérdida de Peso

La autora del artículo relata su experiencia al perder peso. Inicialmente, se sentía motivada a cambiar su aspecto físico y llevar una dieta saludable y segura. Sin embargo, al ver los resultados en su peso y apariencia, recibió sorpresa y admiración de las personas de su entorno.

Deseó seguir adelgazando para satisfacer las expectativas de los demás y liderar la "carrera" de la dieta en su vecindario. Comenzó a sentirse culpable al comer y temía no seguir adelgazando tan rápido como antes.

Esto llevó a un colapso estomacal que la hizo sentir saciada con muy poco alimento. Además, su mente estaba constantemente en conflicto entre comer y no comer, y experimentó momentos de bulimia.

La autora confiesa que en tres ocasiones se provocó vómito, pero detestó la experiencia y prefirió ser 'gorda' antes de sufrir bulimia.

En conclusión, ella reflexiona sobre la importancia de establecer metas realistas y mantener una relación saludable con la comida, y ofrece su historia como una lección aprendida para otros que estén tratando de perder peso.

Cuando comencé a perder peso experimenté una sensación psicológica y la otra física de estas maneras:

La psicológica: el querer ponerme ropa diferente y querer cambiar mi aspecto físico, me llevó a una dieta, creo yo, buena y segura; el problema vino con los primeros kilos perdidos.

La gente que me vio crecer y se había acostumbrado a verme desde siempre, 360%, se sorprendió muchísimo cuando me vieron pasar de un momento a otro de talla 20 a una 16, 11 kg en 14 días; ¡es verdad! y no es tan difícil, cuestión de adaptarse y volverlo hábito.

El asunto es que me sentí muy contenta y orgullosa, pero lo que seguía era algo no esperado ni imaginado.

Yo quería adelgazar más y más rápido con el fin de ver otra vez la reacción de mis vecinos, los cuales, muchos de ellos, siguieron mi ejemplo; la dieta se puso de moda en el vecindario. Yo quería liderar «la carrera», por ello, de una manera u otra cuando comía me sentía culpable: ¿por qué? Sabía que ya no iba a adelgazar tan rápido y comencé a frenar la ingesta de alimentos; de esta manera mi estómago colapsó y me sentía permanentemente saciada, una tajada de pan ya me tenía llena. Cuando pensé en lo que estaba pasando retomé otra vez el camino del bien y comencé a comer.

Pero, al ratito me sentía culpable: antes de comer me decía a mí misma: ¿me lo como? ¿o no me lo como? Si no me lo comía me sentía triste por no comérmelo y cuando me lo comía me sentía triste por haberme lo comido, ¡qué problema! Muchas veces me decía que era más feliz cuando era gorda porque si me comía una torta igual no se iba a notar.

Confieso que en 3 ocasiones comí muchas chucherías y me produje vómito, pero gracias a Dios soy muy escrupulosa y no me gustó la experiencia; primero gorda que bulímica, es asqueroso, guácala, yo no sé cómo lo hacen.

En fin, hoy no estoy inspirada, los veo después de un corte de comerciales y escríbanme así sea para que me corrijan la ortografía. Happy day! Mis gorditos.

Angela Saldarriaga

Sobre el autor

Angela Saldarriaga

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