10 cosas que hacemos cuando nos enamoramos

Dicen que el amor idiotiza. Nosotros pensamos que no solo nos vuelve tontos, sino ridículos. Si quieres saber cuáles son algunas de las cosas curiosas que hacemos cuando nos sentimos enamorados, sigue leyendo este artículo; seguro descubrirás cosas que ni te imaginabas.

Paco Carbonell
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28 de marzo · 558 palabras

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10 cosas que hacemos cuando nos enamoramos - Noviazgo y Parejas

El artículo se enfoca en cómo el amor nos vuelve ridículos, desde cambiar nuestro vocabulario hasta escribir poesía cursi, inventar apodos cursis, ser decoradores de coches y cuartos, saber sobre temas que ni nos interesan y hacer ejercicio y dieta para parecernos a nuestro amor del momento.

Además, cambiar nuestro estado de Facebook constantemente para mostrarle al mundo que estamos enamorados, aunque a veces solo logramos parecer ridículos. Sin embargo, todos hemos caído en estos comportamientos cuando estamos enamorados.

Es importante recordar que el amor puede hacer que hagamos cosas tontas y ridículas, pero también puede ser divertido y emocionante. En general, el amor es una experiencia humana que nos hace sentir vivos y emocionados, aunque a veces nos haga parecer un poco tontos.

Dicen que el amor idiotiza. Nosotros pensamos que no sólo nos vuelve tontos, sino ridículos.

  1. Cambiamos nuestro vocabulario Esto es más evidente en los hombres. De hablar de una forma que sólo podríamos escribir así "$%&/@" pasan a deformar el español en frases como: "te extraño mucho, mi shielooo", y toda clase de cursilerías escritas mal intencionalmente, porque se ven más lindas.
  2. Escribimos poemas y piropos chafísima Las rosas son rojas, las violetas azules, y nosotros unos poetas nefastos. Cuando estamos enamorados sale nuestro escritor reprimido (que por buenas razones se encontraba así), con una sarta de tonterías, como "Tus ojos son tan grandes y hermosos que para dormirte a las diez, los cierras a las seis". En vez de sonar románticos, dejamos claro que por algo no estudiamos Letras, o algo así.
  3. Inventamos apodos cursis Muchos hemos pasado por esto. De repente en vez de llamarnos Juan, o como sea, pasamos a ser Cuchurrumín, Terroncito, o cualquier palabra empalagosidad que acabe en diminutivo.
  4. Nos convertimos en decoradores Llenamos coches con post-its, pedimos pizza con el pepperoni acomodado en forma de corazón, llenamos los cuartos de flores y globos. En fin, nuestras habilidades de decoradores encuentran un espacio para expresarse.
  5. De repente sabemos de cosas que ni nos importan Si nuestro amorcito es amante de la crianza de perros crestados chinos, casualmente somos la otra única persona en el universo a quien le importa eso. Si es fan del cine experimental, ¡qué coincidencia!, nosotros somos fans de esas películas que casi nadie conoce. Con sólo saber que a la otra persona le gusta algo, ese tema pasa de la indiferencia a la repentina sabiduría en nuestras cabezas.
  6. Nos ponemos a hacer ejercicio Y a dieta si es necesario. Sobre todo en la etapa de la conquista, queremos vernos perfectos para nuestro amor del momento. El problema aquí es que nuestros intentos por parecernos un poquito más a Megan Fox o a Ryan Reynolds duran una semana. ¿Así vamos a lograrlo?
  7. Cambiamos nuestro status de Facebook un millón de veces al día Ponemos toda clase de mensajes que puedan despertar la curiosidad de nuestro amor (ligados al punto número 5), o bien ponemos status que puedan ponerle@ celos@, como "Qué bien me la pasé con Juan. Te adoro". También cambiamos nuestra foto de perfil miles de veces, para que se den cuenta de lo guapos que somos.
  8. Nuestros gustos musicales cambian Éramos fans de Metallica, y la música de odio, sangre y destrucción, pero desde que llegó cierta persona a nuestras vidas, de repente, las vocecitas cursis de Camila y las canciones de Reik no suenan nada mal. Hasta nos sentimos identificad@s.
  9. Desaparecemos Cuando menos nos damos cuenta, ya estamos más que borrados del mapa. Nuestros amigos se empiezan a preguntar si nuestro nuevo amor no es en realidad un secuestrador porque ya no damos señales de vida.
  10. Nuestros temas de conversación se reducen a uno; nuestra nueva pareja Mareamos a todo aquel que tiene la desgracia de pasar por nuestro camino con historias de lo maravillosa que es nuestra nueva conquista. Como si a los demás les importara...

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