Videojuegos, amigos y el arte de la videncia
Videojuegos como Final Fantasy forman parte de mi vida. Mi afición por ellos se debe al trabajo de mi madre y a los amigos que venían a jugar a casa con la consola.
29 de diciembre · 317 palabras
Desde niño los videojuegos fueron una constante en mi vida: eran la forma de desconectar del colegio y de aprovechar las tardes, sobre todo cuando mis amigos venían a jugar. Gran parte de esa afición nació en casa, donde mi madre trabajaba como tarotista y yo pasaba muchas horas.
Al crecer cambiaron los retos y me topé con Final Fantasy IX, que probé alquilándolo y enseguida quise comprarlo; su longitud y complejidad hacen que un fin de semana no baste para completarlo.
Pedí el juego en Reyes y la guía resultó esencial para no perder el hilo entre tantas batallas, monstruos y ciudades por explorar. Desde entonces espero cada entrega, he jugado al X y X-2, tuve más problemas con el XI y aún debo terminar el XII y el XIII.
La mezcla de recuerdos y descubrimiento mantiene viva mi pasión por los videojuegos.
Para mí los videojuegos son como una forma de vida, cuando eres pequeño y llegas a casa o se acerca el fin de semana al menos por mi parte (dejando de lado la pelota) era una forma de desconectar del colegio y de todo lo demás. Si era con amigos, la verdad, eran unas tardes muy buenas y se pasaban rapidísimas.
Debido al trabajo de mi madre, que ejercía como tarotista por videncia, pasaba mucho tiempo en casa. Cuando me iba haciendo mayor los juegos y la dificultad cambiaban, hasta que me dio por probar Final Fantasy 9, lo alquilé como todos los juegos para probarlo y me encantó; es uno de estos juegos que tienes que comprarte, si lo alquilas un fin de semana es imposible que te lo puedas pasar.
Me acuerdo de que lo pedí para Reyes y me vino con la guía de instrucciones, y menos mal, porque es uno de los juegos más difíciles que existen, al menos para mí. Es muy complicado al tener tantas batallas y monstruos que derribar y, sobre todo, el perderte por las ciudades y los paisajes.
La ayuda de la guía es muy importante, ya que al ser un juego tan largo, cuando dejas de jugar una semana ya no sabes por dónde ibas, ni de la historia ni del camino que seguías.
A partir de ese juego, cada año esperaba que saliera uno nuevo. Me pasé también el 10 y el 10-2; con el 11 tuve más problemas y con el 12 y el 13 aún los tengo que terminar. Lo recomiendo a todo el mundo.
En definitiva, debido al trabajo de mi madre de tarot por videncia, mi pasión por los videojuegos creció y hasta hoy.
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