Soltar ataduras

Salir de una mala relación a tiempo puede evitarnos arruinar el resto de nuestras vidas al permanecer atados a alguien por compromisos que nada tienen que ver con nuestra felicidad. Debemos saber distinguir cuándo estamos enganchados sin amor para no lamentarnos después de haber dejado pasar el tren de la felicidad.

Longina Ruiz
Longina Ruiz

7 de marzo · 609 palabras

Compartir: 𝕏 Twitter 📱 WhatsApp
Soltar ataduras - Noviazgo y Parejas

Este artículo analiza la sensación de sentirse atado, particularmente en el contexto de una relación sentimental. A menudo nos encontramos atrapados en relaciones que no parecen tener salida, incluso cuando somos conscientes del daño que nos hacen.

El miedo al fracaso y el dolor del inevitable final de la relación pueden ser razones sustanciales para permanecer en la situación. A veces, las cosas cambian y lo que una vez fue un gran amor se convierte en una rutina o simplemente en miedo a la soledad.

Para tomar una decisión acertada, es importante revisar con serenidad la propia situación y ver con objetividad los factores que nos mantienen anclados. Preguntarnos cómo nos sentimos realmente y si somos felices de verdad es crucial.

En ocasiones, seguimos apegados a un sentimiento que se niega a morir simplemente porque no hemos tomado la decisión definitiva para cambiar el rumbo de la relación.

A pesar de que cerrar un ciclo es difícil después de años de relación, es importante tener el coraje de tomar decisiones y seguir adelante.

¿Qué es sentirse atado? Creo que alguna vez, por alguna razón, nos hemos sentido de esta manera; ciertamente hay situaciones en la vida que nos mantienen atados a una situación, ya sea sentimental o de cualquier tipo. En el caso sentimental suele suceder que a veces nos enganchamos a una relación que pareciera no tener salida: damos y damos vueltas, vamos y volvemos y siempre estamos en el mismo punto; son relaciones que, aunque tengamos conciencia del daño que nos hacen, permanecemos allí y no hay forma de zafarnos de ella, como si temiéramos dar ese paso fundamental para salir de esa mala relación.

Puede ser que al principio nos mantenía un gran amor, pero con el tiempo las cosas cambiaron y ahora son otros los factores que nos mantienen allí, ya sea la costumbre o no querer reconocer que fracasamos. Creo que el miedo al fracaso juega un papel muy importante; el dolor que causa todo final siempre es traumático. Para cerrar ciclos se necesita de una gran fuerza de voluntad: debemos detenernos con serenidad a estudiar nuestra situación y a ver con objetividad cuáles son los factores de peso que están influyendo para mantenernos allí anclados y poder tomar una decisión acertada. Revisarnos cómo nos sentimos realmente, preguntarnos desde adentro si somos felices de verdad, o si simplemente se nos está yendo la vida en algo que ya no tiene remedio.

Puede ser que aún exista algún sentimiento que nos impide actuar, pero seguro es porque no hemos tomado la decisión definitiva y nos mantenemos apegados a ese sentimiento que se niega a morir porque, sin darnos cuenta, nosotros mismos alargamos su agonía, ya que ese amor como tal no existe; solo que se mantiene ahí por insistencia de no dar el paso que, de una vez, cambie el rumbo con decisión y coraje. Es difícil, después de haber vivido una relación intensa de años, tener que pasar la página sin que esta nos marque; el miedo a sufrir esa separación nos congela porque pensamos que más nunca volveremos a amar a alguien más y nos quedaríamos solos y sin consuelo. Suena terrible imaginarse eso, pero detrás de todo mal siempre habrá un bien. Lógicamente se sufrirá; todo final duele, pero el tiempo, con su sabiduría, lo cura todo y poco a poco ese sentimiento de dolor irá cambiando: los recuerdos se irán transformando y, cuando vengan a la mente, cada vez serán menos dolorosos. Aunque el pasado no se puede borrar, cada vez nos lastimará menos y solo estará ahí como parte de nuestras vidas que fue, pero que ya no será.

Ese centro que nos mantenía atados habrá de dejar de serlo y así podremos ver más claros los nuevos horizontes que, de seguro, se nos abrirán en adelante. Hay que soltar el pasado cuando ya no hay nada que hacer por un amor agonizante; por mucho que sea lo compartido y lo vivido, hay que dejarlo fluir: ya pertenece al pasado y al pasado hay que dejarlo atrás, llevando solo con nosotros lo bueno que en su momento nos dio. No podemos permanecer enganchados de ninguna manera con alguien por un ayer que jamás volverá a ser como antes y nunca podrá ser un hoy; el presente es nuestro y es para vivirlo en felicidad, mirando siempre hacia adelante y hacia un mejor mañana.

Longina contigo siempre

Longina Ruiz

Sobre el autor

Longina Ruiz

sólo expresar mis pensamientos a través de mis letras, pienso que es una forma de dar rienda suelta a los sentimientos de manera franca y dirécta, espero poder lograr mi...

23 artículos · 26.247 lecturas

Comparte tu conocimiento con el mundo.

Publicar un artículo →