Sobre la envidia
En este artículo hablamos de la envidia y de cómo contribuye a nuestra infelicidad, abordando puntos psicológicos y qué es realmente. Explicamos sus formas, orígenes y cómo gestionarla.
31 de enero · 398 palabras
A pesar de que la envidia es vista como un sentimiento negativo, tiene un lado útil. La envidia nos alerta de las cosas que no podemos disfrutar y puede mostrarnos aspectos de nuestras vidas en los que podemos crecer.
En lugar de reprimir la envidia, lo mejor que podemos hacer es aceptarla y reflexionar sobre si realmente necesitamos aquello que envidiamos. La envidia es un sentimiento desagradable que surge cuando una persona tiene algo que nosotros no poseemos y que deseamos tener.
Normalmente envidiamos a las personas más cercanas a nosotros. El origen del sentimiento de envidia reside en una comparación social en la que nos sentimos desfavorecidos y seguido por un sentimiento de impotencia.
La envidia no solo se relaciona con bienes materiales, también se puede envidiar la felicidad ajena o el buen humor de otra persona.
La envidia se deriva de problemas de autoestima y puede crear un círculo vicioso que nos hace más frágiles y nos lleva a comparaciones psicológicamente perjudiciales. Debemos esforzarnos en entender y superar la envidia personal y saborear plenamente nuestras propias vidas.
A pesar de que es uno de los sentimientos más denostados, la envidia también tiene su lado útil: nos avisa de que no podemos saborear lo que sí tenemos. Además, si conseguimos escucharla con atención, nos puede indicar los aspectos de nuestra vida en los que podemos crecer.
No debemos reprimir la envidia. Lo mejor que podemos hacer es aceptarla tal cual y reflexionar si en realidad necesitamos aquello que envidiamos.
La envidia es un sentimiento desagradable que experimentamos cuando una persona posee lo que nosotros no tenemos, o tenemos en menos cantidad, y que desearíamos tener. Normalmente, envidiamos a las personas que tenemos más cercanas. No es normal que nos afecte el estilo de vida de una persona que es ajena a nosotros.
Existen diversas formas de envidia. Algunas con odio, que sucede cuando la envidia la tenemos por una persona que no nos cae bien. Otras son menos agresivas y nos llevan a un estado de desánimo y tristeza por tener la sensación de no tener lo merecido. Pero de todas formas, la envidia no es un juez de lo que es justo o no, sino que está más bien ligada a la incapacidad para apreciar lo que se tiene.
El origen del sentimiento de envidia reside en dos condiciones: primera, una comparación social en la que nosotros salimos desfavorecidos, la cual va seguida por un sentimiento de impotencia. Sin ese sentimiento de impotencia, nuestra envidia nos guiaría a un estado de motivación para conseguir aquello que queremos.
La envidia no solo tiene que ver con los bienes materiales, también se pueden envidiar estados de ánimo como la felicidad ajena, o el buen humor de otra persona.
Derivada de los problemas de autoestima, la envidia seguidamente produce un círculo vicioso que cada vez nos hace más frágiles y nos incita a realizar comparaciones sociales y psicológicamente perjudiciales. Aunque no lo reconozcamos, la envidia conduce a una imagen personal de impotencia, la cual facilita la creación de un sentimiento de fracaso personal.
Esforcémonos en entender y superar a la envidia personal, para ello, debemos desobedecerla y saborear plenamente aquello que poseemos, y solo después de ello, ver si realmente necesitamos algo más.
Enrique Jiménez
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