El sabio es sabio porque ama. El loco es loco porque piensa que puede entender el amor

El amor verdadero, el amor ideal, el amor de alma es el que solo desea la felicidad de la persona amada sin exigir, como pago, nuestra propia felicidad.

Cicely Sanchez
Cicely Sanchez

26 de noviembre · 598 palabras

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El sabio es sabio porque ama. El loco es loco porque piensa que puede entender el amor - Filosofía

El artículo reflexiona sobre la esencia del amor fraternal y la importancia de la creencia en la voluntad divina. El autor recuerda tiempos pasados en los que el amor al prójimo y la protección al débil eran un ideal presente en la sociedad.

Destaca que, aunque todo cambia y las personas sufren metamorfosis y viven en un mundo irracional y conflictivo, la esencia del amor fraternal siempre permanecerá.

La vida justa, honrada y apegada a la verdad es difícil de llevar en un mundo complejo, pero es muestra de amor fraternal el sacrificio por el prójimo amado.

El autor da el ejemplo de un hombre de fe que cedió su prosperidad y poder y apoyó ideales que no eran los suyos por amor a una persona especial, cambiando su beneplácito por una libertad merecida y sus miedos por una razón justa.

En resumen, el artículo busca establecer la importancia del amor fraternal y la necesidad de creer en la voluntad divina en un mundo que parece ir en contra de estos valores.

Licda. Cicely Sánchez
Máster en Criminología y Criminalística

Tarde lluviosa en la colina donde solo dejaba ver en el horizonte los estruendos luminosos de relámpagos que cantaban con voz fuerte y varonil la canción destemplada de aquel invierno, solo que este invierno no era como los otros, aquellos que cuando niños los disfrutábamos jugando entre las pozas de agua chapoteando con barquitos de papel y una mirada de inocencia ante este mundo… qué tiempos aquellos como para volver el tiempo hacia atrás y remediar errores que no son errores sino amores de soledad.

Recuerdo aún a aquellos chiquillos que aparecían abrazados al doblar la esquina del pedregal, cuadro pintoresco del hermano mayor protegiendo al desvalido, una estampa bíblica y siempre que lo recuerdo me refuerza el ideal perdido del amor al prójimo y la protección al débil.

Todo pasa, todo cambia, como dicen por allí, los de antes no somos los mismos, las personas cuando son adultas sufren la metamorfosis de la vida, unas bien… otras mal, pero lo que jamás cambiará es la esencia del amor fraternal. La creencia en la voluntad del creador, nuestro padre divino y celestial, es la llama de la vida en el ser humano; el que camina por sus senderos lleva una vida justa, honrada y apegada a la verdad. Son muy pocas las personas que consiguen llevar este ritmo de vida sin dejar de ser humanos y convivir en un mundo tan irracional y conflictivo, el que sacrifica su interés personal por el interés de la persona fraternal que ama, y no hablo de un amor de hombre y mujer sino de un amor de sacrificio por el prójimo amado.

Y por allí pasan historias de historias… pero muestra de ese amor fraternal es el sacrificio que hizo un hombre de fe, que ha llevado una vida llena de amor para su prójimo. Dobló sus principios ideológicos, cediendo en apoyar ideales que no eran los suyos, renunciando a un bienestar personal de prosperidad y poder por esa persona tan amada y especial, cambiando su beneplacencia por una libertad merecida, sus miedos por una razón justa; como aquellos chicos que caminaron un día por aquel sendero abrazados cuidando uno a otro, esa responsabilidad quedó como lo dicho: “El que entre ustedes quiera ser grande, deberá servir a los demás; y el que entre ustedes quiera ser el primero, deberá ser su esclavo. Porque, del mismo modo, el Hijo del Hombre no vino para que le sirvan sino para servir”.

Un hombre bueno es como… “No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo, ni árbol malo que pueda dar fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto.” Los hombres que poseen un verbo, no solo un sustantivo en sus actos y palabras, son aquellos que son tan amados que, de serlo, no advierten la magnitud de ese sentimiento de amor tan humano y espiritual que se les tiene, porque su función es servir y no que se les sirva. El amor no se gana, se otorga cuando viene de lo profundo del ser; la verdad más hermosa en los hombres es aquella en la que no se finge el amor.

El amor es el sentimiento más noble, desinteresado, humilde, valioso y generoso que el ser humano pueda sentir. Es poder mostrar nuestro corazón de niño sin tener que esperar nada a cambio, poder expresar nuestros sentimientos con el alma sin temer perder el cuerpo.

Licda. Cicely Sánchez
Máster en Criminología y Criminalística

Cicely Sanchez

Sobre el autor

Cicely Sanchez

Me dedico a la Investigacion Criminal, a dar capacitaciones y realizar Proyectos en Seguridad Publica, Prevencion del Delito e Investigacion Criminal

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