Amarres de veleros
Salitre, cielo azul y calma. A pesar del paisaje casi idílico que se impone en los puertos santacruceros, estos apenas resisten la delicada situación económica actual. Los veleros, yates y pequeñas embarcaciones siguen fondeando en el mar canario, pero con un notable bajón.
10 de noviembre · 664 palabras
La provincia de Tenerife ha experimentado una disminución considerable en la matriculación de embarcaciones este año, con solo 68 inscripciones hasta la fecha en comparación con los 300 a 400 habituales en años anteriores.
El movimiento de barcos de recreo también ha disminuido en las aguas canarias. El puerto deportivo Marina Santa Cruz, que es uno de los mayores puertos deportivos de las Islas Canarias, está actualmente al 25% de su ocupación, y muchas de las embarcaciones santacruceras están inactivas.
Sin embargo, desde agosto hasta noviembre, la temporada alta en la que los vientos alisios soplan con fuerza y constancia permiten a los veleros navegar de continente a continente. Marina Santa Cruz acoge a barcos que hacen escala en las Islas antes de seguir cruzando el Atlántico.
La mayoría de los viajeros son de Francia, donde la vela es muy popular. Marina Tenerife, por otro lado, cuenta con nueve pantalanes y está actualmente al 90% de su capacidad con yates y pequeñas embarcaciones de isleños y extranjeros.
Ambos puertos reciben regatas y competiciones, pero principalmente son parte de las grandes travesías que se aventuran en el océano.
En lo que va de año la provincia de Tenerife apenas ha matriculado 68 embarcaciones, mientras que años atrás lo frecuente era recibir en torno a 300 o 400 inscripciones. El movimiento de barcos de recreo en las aguas canarias también ha descendido. Muchas de las embarcaciones santacruceras están inactivas y para aquellas que vienen de paso todavía no es temporada para detenerse en las Islas.
El puerto deportivo Marina Santa Cruz, en el centro de la capital tinerfeña, actualmente está al 25% de su ocupación. La fuerza y constancia con la que los vientos alisios soplan a partir de agosto permite a los veleros navegar de continente a continente. Durante un periodo de tres o cuatro meses, hasta noviembre, el puerto deportivo disfruta de su temporada alta.
Marina Santa Cruz acoge a barcos que hacen escala en las Islas antes de seguir cruzando el Atlántico. Registra viajeros de todos los rincones del mundo, aunque el 80% de estos trotamundos proviene de Francia, donde la vela es un deporte muy popular. Alemanes, brasileños o belgas y algún que otro canario aventurero completan la pequeña torre de Babel del puerto santacrucero.
Antiguamente conocida como Marina del Atlántico, Marina Santa Cruz es uno de los mayores puertos deportivos de Canarias. Cuenta con 152 atraques en pantalán para barcos de hasta 40 metros de eslora, la longitud de proa a popa, y otros 45 atraques en muelle para embarcaciones de hasta 72 metros, de los que apenas una cuarta parte están ocupados en estos días.
Regatas y diversas competiciones hacen escala en este puerto capitalino que es, sobre todo, un hogar de paso para las grandes travesías que surcan el océano.
Un poco más allá, con vistas a la arena dorada de la playa de Las Teresitas, se encuentra el puerto deportivo Marina Tenerife de la dársena pesquera. Actualmente está con un 90% de ocupación.
Aquí no hay grandes veleros, sino que son los lujosos yates y las pequeñas embarcaciones de isleños las que ocupan los nueve pantalanes con los que cuenta el puerto. Marina Tenerife se beneficia de tener clientes de base fija, chicharreros que, a pesar de los necesarios recortes económicos, no han querido prescindir de esta peculiar forma de vida.
Con 3.000 clientes, la crisis no ha hecho gran mella en la dársena pesquera, aunque la enorme lista de espera que años atrás aguardaba a quien quisiera alojar su barco allí se ha esfumado.
Gestionado por Náutica y Deportes Tenerife SA, el puerto dispone de 400 embarcaciones compartidas en plano de agua y en marina seca, una peculiaridad de este muelle. De hecho, Marina Tenerife fue pionera en poner al servicio del cliente la maquinaria necesaria para varar sus embarcaciones en tierra y lanzarlas al agua para navegar.
Mantener un pequeño barco de seis metros de eslora dentro de las aguas del puerto deportivo Marina Tenerife cuesta al mes 130 euros, mientras que si la embarcación es de las mayores, que mide hasta los 16 metros, el gasto se eleva hasta los 630 euros mensuales.
En marina seca, los precios descienden. El máximo es de 123 euros cada mes. La embarcación que menos paga por permanecer en el puerto es la moto acuática. En este caso, el precio del amarre se queda en los 70 euros.
El puerto deportivo de Marina Tenerife fue inaugurado en 1992 junto a Puerto Chico, un muelle de pescadores que se reconoce por las embarcaciones pequeñas y el olor a vieja. Santacruceros de toda la vida conservan en esta marina sus barcas para salir a faenar cuando apenas el sol empieza a asomarse, aunque estos sean cada vez menos y con recursos económicos más bajos.
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