Parte II, ayudamos a mejorar su calidad de vida
No solo las comunidades de prevención social y los emprendimientos sociales desean ser apoyados con un taller en finanzas domésticas/personales; también lo solicitan empresas del sector real. En FINDOM hemos detectado esta demanda y ofrecemos talleres orientados a mejorar la gestión financiera de los colaboradores.
3 de octubre · 545 palabras
El emprendimiento FINDOM ha encontrado que no solo las comunidades de prevención social y emprendimientos sociales se benefician de su programa de finanzas domésticas/personales para colaboradores, sino también las empresas del sector real.
El emprendimiento cuenta con miembros que trabajan en diferentes empresas y contribuyen voluntariamente con sus servicios profesionales.
El costo del taller es casi ridículo, lo que permite una muy buena persistencia por parte de los colaboradores que pueden capacitarse en herramientas propias de las finanzas para mejorar su calidad de vida y entender los beneficios que les provee la empresa.
Aun así, pocas empresas han mostrado visión e interés en utilizar esta metodología educativa e informativa.
El emprendimiento se cuestiona si una propuesta educativa compuesta e innovadora generaría resultados deseados y si el bajo costo del curso significa que no cumple con un trabajo profesional acabado.
Se plantea la idea de que tal vez invertir en diplomados, seminarios, talleres costosos los haría más atractivos para las empresas.
En conclusión, la colaboración entre empresas y emprendimientos sociales puede brindar beneficios tanto para los colaboradores como para las empresas, pero se necesita una mayor visión y compromiso de ambas partes.
Siguiendo con el análisis vivencial de nuestro emprendimiento FINDOM, nos hemos percatado de que no solo las comunidades de prevención social y los emprendimientos sociales consideran que nuestro programa/taller en finanzas domésticas/personales contribuye para sus colaboradores; también lo consideran las empresas del sector real.
Puesto que cada uno de los miembros de nuestro emprendimiento trabaja en diferentes empresas, contribuyendo con su profesionalismo, no se les paga un sueldo; sus servicios profesionales son voluntarios. El costo asociado al taller es casi ridículo, vale decir, una cuarta parte de la ventaja comparativa; no se necesitan grandes recursos para mantener nuestro emprendimiento, sino que el objetivo es intervenir y permanecer.
La cualidad principal, y es por ello que nuestro proyecto es disruptivo, es realizar en conjunto con la empresa interesada un taller en finanzas domésticas insertando tópicos de motivación, como por ejemplo los beneficios a los que acceden los colaboradores.
Lo anterior permite una muy buena persistencia, ya que les permitirá, más allá de capacitarse en herramientas propias de las finanzas para la mejora de su calidad de vida, enterarse de cómo encajan los beneficios que les provee la empresa para su satisfacción y, a la vez, los futuros beneficios asociados.
Esto ha sido un tremendo aporte al impartir un taller con esta estructura asociada, ya que están más motivados, atentos a los tips y participativos.
Sin perjuicio de lo anterior, muy pocas empresas han tenido la visión e interés en sentirse atraídas por esta metodología y complementación de información, ya que por un lado es educativa y por otro presenta información sobre las prácticas de la empresa que provee sus servicios.
Las preguntas que cabe hacerse son:
- ¿Al generar una nueva propuesta educativa, compuesta e innovadora, se desconfía de los resultados deseados?
- ¿Por lo barato del curso, se asume que no tiene un acabado profesional?
- ¿El pagar altas sumas de dinero por diplomados, seminarios, talleres, etc., los hace más potentes y elegibles?
- Las empresas están más preocupadas por llenarlos de títulos para mejorar su productividad; tiene sentido, pero ¿dónde queda el mayor sueldo obtenido si se bonifica, si las bases de los conocimientos no le permiten administrarlo de forma eficiente, no genera un presupuesto y no maneja opciones viables frente al endeudamiento?
En nuestra opinión, hoy en día muy pocas empresas están preocupadas por el colaborador, partiendo de que éste acceda a demandar mejores productos y servicios, sino para mejorar su productividad en beneficio de la empresa que los contrata.
No es menor recalcar que no siempre se da la relación "a mayor productividad, mayor sueldo"; a menos que se trabaje en empresas retail. Además, ellos nunca tendrán acceso a capacitación en finanzas domésticas porque los distraería del objetivo principal de la empresa, que es reventarse vendiendo.
Por último, y no menos importante, qué bien que haya muchas empresas ya que demandan recursos humanos; a ellas los invito a reflexionar: si les proveen conocimiento financiero en finanzas domésticas y mejoran su calidad de vida, ¿no tendría como consecuencia una mejor productividad, ya que estarían felices y agradecidos por la capacitación obtenida?
Ariel Wigodski S.
Director, Emprendimiento FINDOM
finanzasdomesticas.cl
Sobre el autor
Gerente de Negocios e Inversiones en; Essex S. A. Corredores de BolsaGroup Owner en, Asesores Financieros Chile (LinkedIn)Proyecto independiente sin fines de lucro;...
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