La web 3.0: una nueva época

Es útil repasar algunos conceptos que, por momentos, se manejan un tanto imprecisamente. Uno de estos términos es “Web 3.0”. ¿Cómo afectará nuestra actividad profesional en el mundo del SEO y la promoción de sitios web?

Victor Perez Acosta
Victor Perez Acosta

15 de marzo · 605 palabras

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La web 3.0: una nueva época - Tráfico y Optimización SEO

La Web ha evolucionado de una versión pasiva (Web 1.0) a una interactiva y colaborativa (Web 2.0) y ahora ha llegado a una era donde los contenidos son todavía más accesibles y ubicuos (Web 3.0).

Antes, la información se distribuía y los usuarios eran meros receptores de la misma; sin embargo, las redes sociales y la búsqueda más personalizada han hecho que la interacción de los usuarios con los contenidos sea más significativa.

Los dispositivos móviles, las consolas de juego, los dispositivos de lectura y la televisión por Internet han revolucionado la forma en que se consume la información.

Esto significa que es vital salir de la “caja mental” y pensar que la Internet ya es una parte fundamental de la vida de las personas. La Web 3.0 no es sólo un servicio, es una forma de vida.

Para adaptarse a los cambios, es importante crear contenidos significativos para el usuario, usando técnicas de SEO para que los motores de búsqueda los indexen correctamente.

La clave para tener éxito en la Web 3.0 es centrarse en el usuario y en la forma en que esta nueva era de la Web afecta a la creación y distribución de contenidos.

Las etiquetas y los títulos rimbombantes, en general, no son muy ilustrativos ni suelen informar demasiado.

Sin embargo, una nueva frasecilla se ha hecho bastante popular últimamente y, como este concepto afecta directamente nuestra actividad online, es necesario analizarla un poco para darnos una idea del alcance de los cambios que es necesario realizar.

La Internet es así: cuando nos venimos acostumbrando demasiado a un proceder o a un concepto, algo nuevo surge y es necesario empezar de cero y barajar de nuevo.

En la época de la Web 1.0 podríamos hablar de un usuario meramente receptor de la información que se le brindaba. El flujo era bastante unidireccional y no se podía esperar mucho como reacción de los usuarios, como contraparte de nuestras acciones online.

Paulatinamente, las cosas empezaron a ser distintas. Y este cambio estaba basado en dos pilares determinantes: las redes sociales y la nueva arquitectura de los motores de búsqueda. Más allá de cualquier otra lectura que se pueda hacer a nivel sociológico acerca de los cambios poblacionales, hábitos de consumo y perfiles de los usuarios, las reglas del juego habían cambiado para siempre.

Ese usuario pasivo había encontrado medios para hacer oír su voz, la interacción se hizo moneda corriente y los sitios cambiaron para hacerse más dinámicos en cuanto al flujo de información. Esto era la Web 2.0: la web semántica. El contenido significativo es el común denominador.

Ahora tenemos entre manos la Web 3.0. La característica distintiva de esta nueva etapa es la expansión en la capacidad de acceder a los contenidos online. El ordenador personal ya no es el único medio de entrar a la red. El móvil, el iPhone, el Blackberry, las consolas de juego, los dispositivos para leer ebooks y la televisión por Internet han revolucionado los sitios, los mensajes y los contenidos. Es necesario, entonces, dar un salto, salir de la caja mental en la que muchos están encerrados, y pensar que la Internet ya es parte constitucional de nuestra vida. Es más que un servicio, es una manera de pensar la cultura.

El usuario cuenta con muchas más herramientas para “hacer comunidad” online, y dentro de esta comunidad manejar sus propios contenidos: el entretenimiento, las relaciones, la información y hasta la búsqueda laboral están definidos por la regionalización y el creciente sentido de pertenencia a un grupo concreto de usuarios. “Personalización” es el común denominador.

Queda claro, entonces, que debemos repensar nuestro mensaje publicitario. Y uno de los canales que está tomando más importancia y que nos sirve de modelo para ver en concreto el fruto de esta evolución es el marketing móvil. Paulatinamente, esta actividad ha madurado desde el tradicional SMS hasta los contenidos personalizados, que despliegan cada vez mayor complejidad y variedad.

No es cuestión, entonces, de desechar nuestros modelos de pensamiento. Promocionar un sitio web, por ejemplo, también requiere de un SEO “purista”, si se quiere. Las palabras clave, el código y la arquitectura del sitio todavía son importantes. Lo que sí es necesario es incorporar estas nociones y dar un paso fuera de nuestro sitio. ¿Por qué no considerar el sitio de una empresa como la sumatoria de su página (la tradicional), más su página de Facebook, su página de Twitter y sus distintas participaciones en diversas redes sociales? Pensado de esta manera, creo que ganamos en coherencia y efectividad a la hora de hacer promoción online.

Víctor Pérez Acosta
Consultor en Marketing en Internet y posicionamiento web
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Victor Perez Acosta

Sobre el autor

Victor Perez Acosta

Victor Perez Acosta es un consultor en estrategias / marketing en internet y propietario de VPA-Internet.com.ar , donde comparte información de extrema calidad relacionada con las...

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