Las mujeres y el decoletaje industrial

Hay determinadas profesiones que están vinculadas a perfiles asociados específicamente a hombres o a mujeres. Sin embargo, hay trabajos que bien pueden ser realizados por unos u otros de forma indistinta.

María Gómez
María Gómez

22 de abril · 340 palabras

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Las mujeres y el decoletaje industrial - Ambiente Laboral

La industria del decoletaje industrial suele estar dominada por trabajadores masculinos, lo que refleja una realidad cultural en la que las mujeres no podían acceder a ciertas profesiones.

Sin embargo, ahora muchas mujeres pueden acceder a lo que quieran, pero siguen siendo minoría en trabajos usualmente dominados por hombres.

El artículo narra la experiencia personal de una mujer interesada en el trabajo con tornos automáticos desde la infancia, pero cuyo deseo fue ridiculizado por su familia.

A pesar de esto, encontró una página dedicada al decoletaje con trabajos serios y diversos materiales, lo que reafirmó su pasión por el oficio. Según la autora, las mujeres tienen que demostrar su capacidad y habilidad en trabajos dominados por los hombres.

En resumen, el artículo destaca la necesidad de la inclusión y diversidad de géneros en el campo del decoletaje industrial y de la importancia de apoyar a las mujeres en su elección de carrera.

Siempre que a cualquier persona de la industria, o que esté relacionada con el mundo tecnológico en general, le preguntan algo sobre personas expertas en decoletaje industrial, todos los trabajadores suelen ser del sector masculino.

Esto es normal, por supuesto, en muchas otras profesiones; y, en mi humilde opinión, son los residuos que quedan de una época en la que la mujer no podía acceder a absolutamente nada. Muchas han crecido pudiendo acceder a lo que quieran, pero sin la realidad cultural de ver mujeres en profesiones usualmente dominadas por los hombres.

En fin, a mí, por ejemplo, me ofende; porque todo eso de los tornos automáticos me ha interesado desde que era una niña y veía trabajar a mi tío. Se le daba muy bien todo el asunto de la mecanización y de la creación, en general, de todas esas piezas pequeñas que tan útiles son para diversas aplicaciones prácticas.

Y cuando, a la edad de siete años, manifestaba el deseo de dedicarme a lo mismo que mi tío, no entendía por qué todos se reían, incluyendo a mi madre; al igual que tampoco comprendía que insistieran tanto en que mi hermano mayor se dedicara al negocio cuando a él no le interesaba. ¿Por qué? ¿Cuál era la diferencia?

De adolescente supe muy bien cuál era esa diferencia, claro está, y empecé a tener mis dudas (al final, la sociedad siempre te acaba influyendo, para bien o para mal). Fue entonces cuando descubrí una página fantástica que se dedicaba a lo mismo: plazos cortos, seriedad, trabajo con todo tipo de materiales, tornos CNC, que son de los más punteros... Entonces lo supe: yo quiero hacer eso. Me da igual lo mucho que se ría mi familia: les demostraré que el hecho de haber nacido con otro cromosoma no impedirá que se me dé bien todo esto. Las mujeres tenemos que demostrar cosas.

Y tú, ¿te atreves con el decoletaje industrial?

María Gómez

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María Gómez

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