La separación de los padres

Según los resultados de un estudio se pudo comprobar que la separación de los cónyuges provocaba en los más pequeños miedo y tristeza, mientras que en los hijos mayores esto se refleja en continuos enfados. El informe examina además diferencias por sexo, la evolución de la relación con ambos padres y el impacto en el rendimiento escolar.

Roberto Portillo Ortiz
Roberto Portillo Ortiz

3 de abril · 354 palabras

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La separación de los padres - Matrimonio

Un estudio realizado muestra que son los adolescentes quienes sufren mayores reacciones de enfado frente a los síntomas de los hermanos más pequeños, que se manifiestan a través de tristeza y miedo.

Más del 50% de los varones entrevistados reconocen sentirse tristes por la situación que viven en sus casas y por no ver alegres a sus progenitores, mientras que este porcentaje se reduce al 30% en el caso de las mujeres.

Ambos sexos reflejan una sensación de alivio en el momento en que se produce la ruptura, aunque se advierte un grave problema en encajar la relación de los hijos con las nuevas parejas sentimentales de sus progenitores, de las cuales podemos afirmar dicha relación es mala en el 67% de los casos de adolescentes, frente a un 33% de los hijos más mayores.

Es importante para el bienestar del núcleo familiar que el trabajo de mediación evite cualquier sufrimiento y promueva una rápida recuperación.

Aun así todavía hay muchos temas por mejorar, y se debe tener claro que no se debe echar la culpa de la ruptura familiar al fracaso escolar, ya que hasta el 85% de los niños y adolescentes mejoran sus resultados escolares.

Según afirma el estudio realizado, podemos afirmar que son los hijos adolescentes quienes sufren mayores reacciones de enfado, frente a los síntomas de los hijos más pequeños, que se manifiestan a través de tristeza y miedo.

Podemos concretar diciendo, que son los adolescentes quienes más sufren (manifestándolo a través del miedo) ante este tipo de situaciones. Se ha podido demostrar que más del 50% de los varones encuestados reconocen sentirse tristes por la situación que viven en sus casas y por no ver alegres a sus progenitores.

Sin embargo, este porcentaje se reduce al 30% en el caso de las mujeres; el 14% prefiere mantenerse al margen. De todas formas, en ambos casos también podemos decir que ambos sexos reflejan una sensación de alivio en el momento en que se produce la ruptura.

En cualquiera de los casos, por el bienestar del núcleo familiar, es muy conveniente que el trabajo de mediación, según los abogados de familia, evite cualquier sufrimiento y favorezca una rápida recuperación. Es digno de mencionar que el estudio muestra que el 79% de los hijos que sufren con la ruptura de sus progenitores consiguen, con el paso del tiempo, mantener una buena relación con sus dos padres.

Aún así tenemos que ser conscientes de que todavía están pendientes muchos temas por mejorar y se advierte un grave problema en encajar la relación de los hijos con las nuevas parejas sentimentales de sus progenitores, y podemos afirmar que dicha relación es mala en el 67% de los casos de adolescentes, frente a un 33% de los hijos mayores.

Por otra parte, tenemos que tener claro que no se debe echar la culpa de la ruptura familiar al fracaso escolar, pues se ha podido demostrar mediante estudios que incluso el 85% de los niños y adolescentes mejoran sus resultados escolares.

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Roberto Portillo Ortiz

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Roberto Portillo Ortiz

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