Consejos de seguridad para la habitación del niño
Su hermosa guardería, meticulosamente decorada para su bebé, puede convertirse en un parque infantil peligroso cuando su pequeño empiece a gatear y a dar sus primeros pasos. Aquí encontrará consejos prácticos para reducir riesgos y adaptar la habitación a su nueva etapa de movilidad.
1 de abril · 973 palabras
El artículo ofrece consejos sobre cómo hacer que el dormitorio de tu bebé sea más seguro. A medida que tu bebé comienza a explorar su entorno, los objetos frágiles y los juguetes pueden convertirse en peligros potenciales.
Es importante quitar los objetos frágiles y retirar los juguetes de su alcance una vez que son capaces de mantener el equilibrio y mantenerse de pie en la cuna.
Además, es importante cambiar los rieles protectores de la cuna y colocarlos en la posición más baja para que el niño no pueda alcanzarlos. Mantén la baranda móvil de la cuna mientras tu hijo es lo suficientemente pequeño para bloquearle el paso.
Pero cuando ya ha crecido y ha superado cierta altura, es el momento de pensar en su traslado a una cama grande. Si tu hijo no está listo para una cama de tamaño adulto, una cama infantil o poner el colchón de la cuna en el suelo puede ser una buena opción.
En general, mantén el espacio lo más seguro posible para que tu hijo pueda explorar sin riesgos de lesiones.
De repente, cada pieza de decoración, cada juguete, la muñeca de porcelana que heredó de su abuela y que le parecía un buen toque para aquella repisa, el florero de la cómoda, los portarretratos con la foto del bautismo: todo ahora es un peligro potencial para el pequeño explorador, que buscará treparse por todas las superficies. Guarde los objetos frágiles y siga alguno de estos consejos para que el dormitorio de su hijo sea más seguro:
Una vez que su niño puede mantener el equilibrio y mantenerse de pie dentro de la cuna, es un buen momento para retirar el móvil y todos los juguetes que dispuso sobre la cuna, colgando de ella. El niño, muy probablemente, tratará de agarrarlos y, si pierde el equilibrio, corre el peligro de que se le caigan encima. Si es muy pequeño, todavía no tendrá un control pleno de sus movimientos, lo que implica el riesgo de que se quede enredado entre los hilos de las decoraciones, pudiéndose hacer mucho daño e incluso correr riesgo de estrangulamiento.
También es momento de retirar los rieles protectores de la cuna. Si bien en un momento sirvieron para mantenerlo seguro dentro de ella, ahora son una posible escalera para subir y salir a su antojo (y el piso queda mucho más abajo), por lo que una caída desde esa altura puede ser muy peligrosa. Mientras todavía use la cuna, coloque el colchón en la posición más baja, para que el niño no pueda alcanzar los rieles tan fácilmente.
Mantenga la baranda móvil de la cuna mientras su hijo sea todavía lo suficientemente pequeño para que ésta le impida salir. Pero cuando ya haya crecido y supere las 35 pulgadas (unos 89 cm) de altura, y con o sin baranda pueda subir o bajar de la cuna, es el momento de pensar en su traslado a una cama grande. Si su hijo no está listo para pasar a una cama de tamaño adulto, puede facilitar la transición usando una cama infantil o simplemente poniendo el colchón de la cuna, o un colchón normal, en el suelo para empezar. De este modo se asegura de que el niño no se caiga por las noches mientras está dormido.
La ventaja de las camas infantiles es que ya vienen con barandas de seguridad en los laterales para brindar un sueño seguro, aunque también se pueden conseguir barandillas individuales para colocarlas en una cama de tamaño adulto. Recuerde que los niños están acostumbrados a dormir en cuna, es decir, en espacios cerrados; por eso, poner unas pocas almohadas o el colchón de la cuna en el suelo al lado de la cama grande puede ser otro método para marcar los límites y permitir que el niño se acueste de forma segura sin correr el peligro de caerse mientras duerme.
Cuando su hijo supera los nueve meses y comienza la etapa de mayor movilidad, descubre un mundo nuevo de movimientos; no podrá mantenerlo quieto ni por un segundo, explorando con sus manos y brazos, y usando las piernas para caminar, saltar y trepar. El niño probará de todo en todo momento, y usted no podrá estar siempre junto a él, especialmente por la noche. Para evitar riesgos, compre pijamas o ropa de dormir que le queden ceñidas al cuerpo. La ropa de dormir holgada, como camisetas largas o camisones, puede enroscarse fácilmente y atraparlo durante la noche. Asegúrese de que la ropa le permita moverse pero que esté lo suficientemente ajustada como para que no corra el riesgo de quedar atrapado en ella.
Nunca deje a su niño sin vigilancia en el cambiador. Los niños pequeños son muy inquietos y les encanta rodar y sentarse en la mesa de cambio, por lo que es posible que necesite cambiar sus pañales en el suelo por un tiempo. De esta forma, si por algún motivo tiene que quitarle el ojo de encima por cinco segundos para buscar un tarro de fécula nuevo, sabrá que su hijo está a salvo de sufrir una caída libre.
Si ve que su pequeño explorador es un fanático de revisar cada cajón al que tiene acceso y cada rincón de la casa, trate de poner los suministros, como la fécula, la loción, el bálsamo, el aceite de bebé, las tijeritas para las uñas, las toallas, los pañuelos, etc., fuera del alcance de su hijo. Y si resulta que con el tiempo su pequeño se da maña para llegar a los lugares más insospechados, cambie de lugar las cosas.
Elija muebles bajos y robustos para la habitación de su hijo, y si tiene muebles más altos como estanterías y cajoneras, asegúrelos bien contra la pared. A los niños pequeños les encanta subirse a los muebles y pueden tirar objetos pesados sobre sí mismos, causándose lesiones graves.
Cuide que los cajones nunca estén abiertos, y, dentro de lo posible, ponga unas cerraduras o bloques de seguridad para evitar que su niño pueda abrirlos por sí mismo. De esta forma se evita que se tropiece o se golpee con ellos si va corriendo, o que los use de escalera.
También compruebe que el baúl de los juguetes tenga un buen sistema de bisagras con resortes; de esta forma se asegura de que la tapa no se le caiga encima de las manos cuando intente sacar algún juguete. Si usa una caja de juguetes hecha a mano o heredada de algún abuelo, considere sustituir las viejas bisagras por otras con resortes. También es conveniente que los baúles tengan agujeros u otra abertura para la ventilación, en caso de que el pequeñín se entusiasme demasiado con sus juguetes y quede atrapado en el interior.
Y lo que nunca está de más, si todavía no tiene uno, coloque un detector de humo en la habitación de su bebé. Estos han sido algunos consejos para que la habitación de su niño sea más segura. Te envitamos a leer nuestro blog de cama infantil.
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