Los gestos al hablar en público
Estudiar los gestos adecuados para hablar en público le servirá de gran herramienta para convertirse en un poderoso orador. Aquí encontrará consejos prácticos para controlar y dominar esos gestos.
5 de mayo 540 palabras
El artículo se centra en la importancia de los gestos al hablar en público y cómo dominarlos para lograr una comunicación efectiva. Los gestos incluyen movimientos de la cabeza, cuerpo, brazos, manos, piernas y pies.
Mover la cabeza constantemente indica falta de valentía o seguridad, mientras que mantenerla erguida denota una actitud normal y de autoridad. Los ojos y la cara también juegan un papel importante en la comunicación no verbal.
Los ojos abiertos indican alegría, miedo y sorpresa, pero cerrados reflejan el odio y el desmayo. Además, la posición de los labios y las fosas nasales también pueden indicar las emociones del hablante.
En conclusión, los gestos al hablar en público pueden mejorar o dañar la presentación y deben ser dominados mediante la práctica y el control consciente para transmitir el mensaje deseado y establecer una conexión con la audiencia.
Los gestos al hablar en público abarcan los movimientos de la cabeza, cuerpo, brazos, manos, piernas y pies. Son una parte natural y necesaria de hablar en público. El dominio de este arte debe parecer algo natural, y se obtiene con mucha práctica. Así que aquí están los consejos para ayudarle a controlar y dominar los gestos al hablar en público:
La cabeza debe estar bien puesta, es decir, no moverla constantemente de lado a lado, como si estuviera en un escrutinio público. Cuando la cabeza se mantiene erguida denota una actitud normal, de valentía, de alegría, de orgullo, o de autoridad. Cuando está hacia arriba, indica esperanza u oración. Cuando está baja, denota vergüenza, modestia, o reflexión. Cuando está hacia adelante, representa apelación, escucha, simpatía o anticipación. Cuando está hacia atrás, demuestra sorpresa, terror o independencia. Cuando tiembla, muestra negación, descontento, o énfasis. Los movimientos frecuentes y sin sentido deben ser evitados. Cuando requiere inclinarse, hágalo inclinando la cabeza y parte superior del cuerpo en conjunto, a fin de lograr la curva de la cintura. Debe hacerse lenta y agradablemente, con los ojos mirando hacia abajo.
La cara debe estar capacitada para reflejar con prontitud y sinceridad las emociones del hablante. Quintiliano dice: "La cara es el poder dominante de la expresión. Con ella, suplicamos, amenazamos, calmamos, lloramos, nos regocijamos, triunfamos, hacemos nuestras comunicaciones".
Los ojos están muy abiertos en la alegría, el miedo y la sorpresa. Cerrados en el desmayo, medio cerrados en el odio y en el escrutinio; quietos en la oración y ruego, inclinados en la modestia y la veneración; de reojo se mira con envidia, celos, y desaprobación.
Las fosas nasales se abren en el miedo y la indignación, y se elevan en el desprecio.
Los labios están cerrados en reposo. Abiertos por la sorpresa y el asombro, en el terror. Se elevan en el placer, cortesía y buen humor; a su vez, se bajan en el dolor y la tristeza, en el descontento, y se comprimen con la ira, el desafío y la determinación.
El cuerpo debe moverse en armonía con los demás miembros como lo requiere el pensamiento. Pasando de un lado a otro, el movimiento debe ser de la cintura y no desde el cuello.
Los brazos deben moverse desde el hombro, a excepción del gesto de conversación. Deben descansar a los lados sin doblar los codos. Los movimientos pueden ser lentos y suaves, lentos e intensos, rápidos y ligeros, o rápidos y fuertes. El tamaño, la longitud y la velocidad de un gesto dependerá de la idea.
El objetivo general del gesto es localizar, ilustrar, generalizar o destacar. Las manos deben estar sumamente preparadas para la flexibilidad y la expresividad.
Los pies deben estar en un ángulo de cuarenta y cinco grados, uno delante del otro. Las rodillas deben estar rectas.
Si usted practica estos gestos con cada discurso, trabajando en forma natural, a su debido tiempo, esta habilidad se convertirá en una segunda naturaleza, y su capacidad y presencia como orador mejorará drásticamente.
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Sobre el autor
Daniel Cure Pérez es un Economista de amplia experiencia y reconocida trayectoria en los sectores público y privado de su país, Colombia. Durante años ha sido columnista...
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