El tarot y la buena fortuna

En este artículo se habla de uno de los arcanos mayores del tarot: la rueda de la fortuna. Cuando aparece en una tirada anuncia grandes cambios ligados a la naturaleza cíclica del destino. Para quienes no la están pasando bien, suele indicar que las cosas mejorarán; para quienes están en la cima, puede implicar una caída.

Juan Carlos Montillo
Juan Carlos Montillo

27 de abril · 472 palabras

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El tarot y la buena fortuna - Religión

La rueda de la fortuna, como arcano mayor del tarot representado por el número 10, es una de las cartas más valoradas en las lecturas. Esta carta posee una energía que va más allá de nuestra comprensión, hablando de que hay razones detrás de lo que sucede aunque a veces no las entendamos.

Un aspecto importante de la simbología de esta carta es la rueda de la fortuna en las nubes, lo que indica que son los designios divinos los que controlan el giro de la rueda. Esta es una carta de destino que muestra que todo está interconectado y que la vida se compone de ciclos eternos.

El cambio dramático es anunciado por la rueda de la fortuna como una oportunidad para un cambio positivo en nuestras vidas, pero todo dependerá de cómo enfrentemos los cambios.

En general, la rueda de la fortuna es una carta espiritual que nos recuerda que el destino está en nuestras manos y que las semillas del futuro están en los ciclos eternos del presente.

Al conocer sus efectos, podemos prepararnos mejor para enfrentar los desafíos y lograr un desarrollo personal y espiritual en nuestras vidas.

La rueda de la fortuna, un arcano mayor representado con el número 10, es una de las cartas del tarot mejor recibidas en la tirada. Esta carta cuenta con un tipo de energía que va más allá de nuestro entendimiento. Hay veces que podemos ver cómo suceden las cosas, pero sin saber en lo profundo cuál es la causa, y esta carta nos habla precisamente de esto, de que las cosas suceden por un motivo, aunque a veces no consigamos comprenderlo, y menos aún verlo.

Un elemento que debe ser apreciado de la simbología de este arcano es el hecho de que la rueda de la fortuna está en las nubes. Justamente, son los designios divinos los que manejan el giro de la rueda. Probablemente sea ésta una de las cartas más espirituales, pues nos muestra que todo está relacionado con todo, y que la vida no son más que ciclos, que se producen sin fin. Como vulgarmente se dice, hoy estamos abajo y mañana arriba. El hecho de que la rueda de la fortuna esté en las nubes nos dice que podemos, aparentemente, tratar de alcanzarla, pero nunca lo lograremos.

Este es un arcano que se refiere totalmente al destino. El destino golpea sin previo aviso, pero sus efectos pueden ser vistos venir si se sabe dónde y cómo buscarlos. Este es, en principio, el fundamento del tarot: a través de un profundo estudio, los efectos del destino no son tan misteriosos y con el tiempo llegaremos a comprender esta idea. La creencia de que el destino es una sucesión de ciclos es quizá la única forma de entender cómo funciona. Tan sólo es preciso darse cuenta de que todo lo que comienza conduce a un final, y que cada final es a su vez el resultado de un principio y la semilla de otro. Esta es, en definitiva, la idea básica de la rueda de la fortuna.

La aparición de este arcano del tarot nos dice que hay un cambio que sucederá muy pronto. La naturaleza de ese cambio y los efectos que tiene en realidad dependerán del destino y de cómo la persona se prepare para ello. Generalmente, el cambio anunciado por la rueda de la fortuna es un cambio dramático del orden establecido. Así que, si la suerte le ha sido desfavorable en los últimos tiempos, es muy probable que todo mejore. Pero si usted está en la parte superior de la rueda, las cosas pueden cambiar, y no precisamente a su favor.

Juan Carlos Montillo
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Juan Carlos Montillo

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