Inclusión y tiempo pleno en el sistema educativo salvadoreño

El presente esbozo es una aproximación al concepto de inclusión y tiempo pleno. El objetivo principal es despertar el interés del lector por la comparación y la investigación.

Jaime Noé Villalta Umaña
Jaime Noé Villalta Umaña

6 de octubre · 455 palabras

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Inclusión y tiempo pleno en el sistema educativo salvadoreño - Educación

El artículo hace referencia a la exclusión que han experimentado amplios sectores de la sociedad en procesos de desarrollo económico, social y personal.

En este sentido, se destaca cómo las normativas jurídicas nacionales e internacionales preceptúan el concepto de igualdad, lo que implica que todas las personas son iguales ante la ley.

Sin embargo, a pesar de las normas que propugnan la no discriminación, la educación aún presenta prácticas excluyentes. Por ello, actualmente se utiliza el concepto de inclusión en el ámbito educativo, que implica acoger a la diversidad sin exclusión alguna.

Propiciar el acceso a la escuela a todos los sectores de la sociedad, independientemente de sus condiciones personales, sociales, culturales y capacidades especiales.

La implementación de la inclusión en la educación requiere la creación de políticas, estrategias, metodologías y espacios que sean verdaderamente inclusivos.

En definitiva, el concepto de inclusión permite superar la exclusión y se convierte en una herramienta fundamental para proporcionar una educación de calidad para todos.

La historia de los pueblos se identifica con procesos de selección que excluyen a amplios sectores del desarrollo económico, social y personal. En razón de lo anterior se utiliza en el ámbito educativo conceptos de inclusividad y tiempo pleno.

Diferentes normativas jurídicas nacionales e internacionales son claras al preceptuar el concepto de igualdad; por ejemplo, la norma supranacional más importante en materia de Derechos Humanos expresa al tenor del artículo 1 lo siguiente: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales…”. Asimismo, la Constitución de la República de El Salvador de 1983, en su artículo 3, expresa: “Todas las personas son iguales ante la ley…”.

La educación no escapa a prácticas excluyentes, a pesar de las normas que propugnan por la “no discriminación”.

En razón de lo expresado anteriormente, se utiliza actualmente (gobierno 2009–2014) el concepto de “inclusión”, a la que, por supuesto, se le intenta conferir carácter de novedad; sin embargo, el concepto teórico pedagógico nace en 1990 (foro internacional, 5 al 9 de marzo, celebrado por la UNESCO en Jomtien, Tailandia) y los esfuerzos por llevar la educación a todos los sectores datan de mucho antes; en 1968 se impulsó la educación en el área rural. El concepto en referencia está sustituyendo al término “integración”; inclusividad implica que todos los niños de una región determinada aprendan juntos independientemente de sus condiciones personales, sociales o culturales, incluidos los que presentan alguna capacidad especial, sin que haya dominio de unos sobre otros.

La inclusión, pedagógicamente hablando, significa acoger a la diversidad sin exclusión alguna. Propiciar el acceso a la escuela a todos los sectores de la sociedad sin importar sus capacidades especiales (la teoría pedagógica considera excluyente separar alumnos con problemas), ni su condición social, política o económica. Ahora bien, implementarla requiere crear políticas (estrategias), metodologías y espacios incluyentes; de ahí que en El Salvador se hable de Escuela Inclusiva de Tiempo Pleno (EITP), la que viene a dar una respuesta estratégica a los niños y jóvenes en situación de riesgo social (vagancia, falta de control y supervisión de los padres, desintegración familiar, orfandad). Con la EITP se pretende que los estudiantes permanezcan más tiempo de calidad en la escuela.

Resolver el problema de exclusión requiere de diversas iniciativas y gestiones; cada institución educativa buscará la forma creativa para atender a la diversidad sin que haya lugar a la hegemonía. Lo importante es atreverse y estar dispuesto a realizar cambios de actitud que favorezcan la práctica educativa incluyente.

En suma, inclusividad es el fundamento filosófico de la doctrina pedagógica y la EITP, una estrategia que permite incluir.

Lic. Jaime Noé Villalta Umaña

Prof. y Abg.

Jaime Noé Villalta Umaña

Sobre el autor

Jaime Noé Villalta Umaña

Dios, familia y trabajo. Vivir con responsabilidad y honradez es mi lema. Me gradué como Profesor y posteriormente como Licenciado en Ciencias Jurídicas, autorizándome como...

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