Raúl Salinas de Gortari: exonerado de toda culpa
Raúl Salinas de Gortari fue exonerado del delito de enriquecimiento ilícito tras años de procesos en los que, según el autor, se recurrió a falsos testigos protegidos, un fiscal especial corrupto y una supuesta vidente. El caso evidencia incongruencias en la procuración de justicia y el impacto político de aquellas acusaciones.
14 de agosto · 768 palabras
Después de mucho tiempo, se ha concluido el último proceso penal en contra de Raúl Salinas de Gortari, el de Enriquecimiento Ilícito, exonerándolo de toda culpa.
El aparato gubernamental trabajó para mantener el poder de unos cuantos, lo que incluyó falsas acusaciones y testigos protegidos y pagados, un fiscal especial corrupto, y una supuesta vidente que afirmaba haber encontrado los restos de Manuel Muñoz Rocha en una finca propiedad de Raúl Salinas, lo cual era falso.
Los procesos penales a los que fue sometido Raúl Salinas estuvieron plagados de incongruencias y fue puesto en un estado de indefensión por las irregularidades del gobierno.
El artículo “Raúl Salinas, aquellas historias” de Julián Andrade, publicado en La Razón el 2 de julio de 2013, recuerda el impacto en la procuración de justicia y los intereses corruptos que existieron en un gobierno pasado.
La exoneración de Raúl Salinas de Gortari en el delito de enriquecimiento ilícito es uno de los casos judiciales más emblemáticos de la historia reciente de México, con implicaciones políticas y periodísticas significativas.
Desde su detención en 1995 por su presunta implicación en el homicidio de José Francisco Ruiz Massieu se presentaron inconsistencias en las investigaciones, incluyendo testigos sobornados por la autoridad administrativa y participación de videntes en puestas en escena falsas.
Raúl Salinas de Gortari
Exonerado de toda culpa.
Después de un largo tiempo, se pone fin al último proceso penal que se llevaba en contra de Raúl Salinas de Gortari, el de enriquecimiento ilícito. Es penoso que se ponga a trabajar todo el aparato gubernamental para intereses de unos cuantos y así mantener el poder, como lo hizo un ex presidente que en su momento de gobierno, se valió de falsas acusaciones, supuestos testigos protegidos y pagados, un fiscal especial corrupto de nombre Pablo Chapa Bezanilla, una supuesta vidente que afirmaba haber encontrado los restos de Manuel Muñoz Rocha en una finca propiedad de Raúl Salinas de Gortari y que resultó totalmente falso.
Plagado de incongruencias en todos los procesos penales, fue arrestado, enjuiciado y puesto en un estado de indefensión a Raúl Salinas de Gortari; no permitiendo a él y a sus abogados acceso a los expedientes.
Al día de hoy, como si con un “Usted disculpe” él, como tantas personas, pudiera recuperar el daño moral, psicológico, económico y familiar que penosamente en México sigue existiendo.
Me permito citar el artículo de Julián Andrade titulado -Raúl Salinas, aquellas historias- publicado en el periódico La Razón el día 02 de julio del 2013, que nos presenta una breve reseña sobre este caso y el impacto que ha tenido la corrupción y los intereses que existieron en un gobierno pasado en nuestra procuración de justicia.
-Raúl Salinas, aquellas historias-
Julián Andrade. Periódico La Razón. 02 de julio del 2013
- La exoneración de Raúl Salinas de Gortari, por el delito de enriquecimiento ilícito, coloca en la agenda pública uno de los casos judiciales más emblemáticos de la historia reciente, por sus implicaciones en diversos ámbitos y en particular el político y el periodístico.
Desde que fue detenido, en 1995, por su presunta implicación en el homicidio de José Francisco Ruiz Massieu, la investigación mostró inconsistencias que fueron creciendo con el tiempo. Testigos sobornados por la autoridad ministerial, puestas en escena en la que participaron videntes, calaveras suplantadas y un largo etcétera que configuró uno de los momentos más bochornosos para el aparato de procuración de justicia.
El propio Salinas escribió un libro al respecto: "Lo que el juez ignoró para condenarme", que vale la pena leer con cuidado, porque da cuenta de cómo puede funcionar el sistema cuando se actúa por consigna.
Con el tiempo se demostró la perversidad de sujetos como Pablo Chapa Bezanilla, fiscal encargado de las indagatorias, que terminó sujeto a un proceso penal por su actuación indebida.
Salinas de Gortari resultó inocente de esas acusaciones, pero pasó 10 años en la cárcel, algunos de ellos en el penal de máxima seguridad del Altiplano, que en aquellos años todavía se llamaba Almoloya.
Sobre ello también escribió una suerte de memorias carcelarias: "Por qué Almoloya", que describe la rudeza del encierro.
Las acusaciones en su contra por enriquecimiento inexplicable también generaron tramas fantásticas que fueron de México hacia Europa. Circularon historias inverosímiles, acreditadas a fuentes ocultas, pero que tenían la marca, inconfundible, de algunas oficinas de gobierno.
La opinión pública quería un villano para explicar la crisis del 94 y las autoridades se lo pusieron en bandeja de plata.
La captura de Salinas en 1995 permitió desviar la atención del daño económico que produjeron las malas decisiones económicas en diciembre del año anterior, e impidieron un debate serio al respecto.
La prensa, con notables excepciones, jugó un triste papel en la construcción de esas y otras historias.
Se dejaron seducir por una narración que confirmaba sus propios prejuicios, en lugar de someter las informaciones oficiales a la prueba del ácido, aunque ello significara disgustar al poder.
Hoy podemos estar ante una situación similar, porque el personaje despierta fobias y dispara buena parte de los reflejos condenatorios que se desatan ante este tipo de situaciones.
La exoneración, que se anunció hace un par de días, ya fue impugnada por la PGR y será un Tribunal Unitario el que determine la suerte de un asunto que literalmente viene desde nuestro pasado. Un pasado complejo y en buena medida triste, porque en aquel entonces se desataron muchas de las fuerzas que terminaron por dañar a la procuración de justicia.
En cosa de un mes tendremos el veredicto, pero creo que es tiempo de voltear la página, pero sin olvidar el costo que tiene utilizar la justicia en aras de imponer una agenda política o para tratar de consolidar un liderazgo.-
Sobre el autor
Licenciado en sistemas. Universidad IberoamericanAsesor en sistemas
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