El adolescente es un niño atrapado en el cuerpo de un adulto en construcción

¿Cómo es el adolescente, en términos comprensibles? Es medio niño, sin serlo por su edad, y medio adulto; muchos son inestables y varían entre esos extremos, atrapados entre dos realidades.

Gerardo Martinez
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23 de julio · 540 palabras

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El adolescente es un niño atrapado en el cuerpo de un adulto en construcción - Adolescentes

El adolescente es capaz de moldear su personalidad hasta llegar a la madurez, aunque hay una minoría que nunca lo logra. Sus deseos y planes son admirables, pero los padres muchas veces los ven como fragilidad.

Algunos adolescentes tienen conductas impulsivas, desordenadas y agresivas que llevan a sus padres a buscar ayuda médica. Por otro lado, algunos padres se desentienden de la situación, sin preocuparse.

La conducta de los adolescentes es impredecible, a veces parecen autómatas haciendo lo que quieren los padres o líderes de grupo, pero también se identifican con sus ídolos y buscan imitarlos.

A menudo, niegan la ayuda de sus padres y buscan proyectos fantásticos, el amor, la política y las drogas, sin pensar en las posibles consecuencias. Su conducta es evolutiva, y aunque pueden parecer infantiles o inestables, en el fondo son auténticos.

Los padres deben estar atentos y guiarlos en la medida de lo posible.

Si estudia medicina, medio-médico; si trabaja en la empresa importante del padre, medio-financiero-economista; si es obrero, funciona como medio-aprendiz y, a lo mejor, medio-oficial.

Si es empleado, aunque sea eficiente, es medio empleado, llamado comúnmente cadete. Es el adolescente el que va organizando su personalidad hasta la maduración y, en un porcentaje muy pequeño, a veces no llega.

Los propósitos del adolescente son muy loables, pero muchas veces los padres los ven como fragilidad en sus deseos; algunos observan sus conductas como negativas, sin afecto y sin futuro. A veces se los percibe afectados por una manera infantil de aferrarse.

Todo esto, sin embargo, es evolutivo y preocupa a los padres, que esperan el cambio.

Otros adolescentes, con actos impulsivos, desordenados, agresivos e irreflexivos, producen, en sus proyectos, la necesidad de consultar a los médicos. Hay otros padres, los desentendidos, que expresan: es cosa de la juventud de hoy; el crecimiento hará que todo pase y cambiará; es un hijo inestable, pero en el fondo es auténtico.

Todas las variables de conducta se pueden observar en el adolescente. Sus conductas son muchas veces imprevisibles. Ante una equivocación, ellos creen, y así lo expresan, que o bien no pasó nada o bien que es el fin del mundo. Los objetos logrados, en ocasiones, son dejados o abandonados (una pareja, un estudio, etc.) y en otras, el duelo por la pérdida los aleja de todo contacto social, como si lo ocurrido no tuviera solución alguna.

A veces parecen autómatas, haciendo lo que los padres quieren o lo que el líder del grupo quiere; pero lo más notable es su identificación con los ídolos, a los cuales imitan en la ropa, adornos, en su caminar y su lenguaje.

Los adolescentes niegan la mantención de sus padres o familiares, siempre aducen que saben vivir por sí mismos. Fuera de su casa, el hogar, se alían con otros adolescentes en proyectos fantásticos y, a veces, se lanzan al amor, la política, a la droga, sin un pensamiento fuerte que sería un freno (pensamiento, definición). Imitan a otros adolescentes pero sin perder su propia identidad, y generalmente se apartan de sus compañeros que no comulgan con sus ideas; su léxico es «está conmigo o no», no aceptan términos intermedios. Hay una omnipotencia ilusoria, pero no autodestructiva (eso solamente ocurre en adolescentes psicóticos).

Poseen una autonomía funcional, lo que los hace rebeldes, pues parecen alejados del entorno familiar y social, pero no es así.

Ellos, los adolescentes, parecen excluirse de su entorno, pero observan y ven todo; no se pueden avenir a los modales de sus mayores para no quedar excluidos de los de su edad.

Los padres deben saber entender, y más, comprender que sus conductas son transitorias. La dinámica de su manera de ser es que, en sus divergencias o peleas con sus padres, éstos últimos siempre serán sus padres; pero, ante una divergencia con su grupo, sus amigos o compañeros adolescentes, dejarán de serlo.

No está encapsulada su manera de ser en algo permanente. Con el tiempo, bien llevadas, comprendiéndolos y respetando su creatividad y productividad, se adaptarán a la realidad de su edad adulta.

Gerardo Martinez

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