Represión e identificación de la ira

Este artículo ofrece la oportunidad de reconocer y manejar emociones como la ira, que pueden causar daño a quienes más queremos. Presento ideas para identificar cuándo la reprimes y cómo evitar que afecte tu salud y tus relaciones.

Maria Davidson
Maria Davidson

20 de marzo · 598 palabras

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Represión e identificación de la ira - Felicidad

El artículo hace hincapié en los riesgos de reprimir emociones, especialmente la ira, que pueden tener efectos negativos en la salud psicológica, física y social de las personas, e incluso poner en peligro sus relaciones personales y su vida.

La única forma de sacar la ira es dejándola salir, ya que reprimirla solo conduce a que se acumule energía psíquica y se manifieste en momentos inapropiados y potencialmente dañinos.

La ira no expresada puede también manifestarse de forma encubierta o en forma de síntomas físicos, lo que puede conducir a enfermedades graves y posiblemente terminar en una muerte prematura.

Por lo tanto, es importante identificar la ira, entender sus causas y encontrar una forma saludable y segura de expresarla. En última instancia, es elección de cada persona decidir si quiere dejar salir sus emociones reprimidas o asumir las consecuencias de no hacerlo.

Cuando reprimir nuestras emociones y, especialmente, la ira puede causar una serie de daños psicológicos, físicos y sociológicos que pueden literalmente terminar con nuestra vida y la de los seres queridos que nos rodean.

Para sacar la ira de nuestras vidas hay una sola manera de hacerlo: dejarla salir. Cuando alguien la reprime en lugar de expresarla, la ira queda sepultada en el inconsciente y, a medida que pasa el tiempo, cada vez se necesita más y más energía psíquica para mantenerla enterrada. Pero, por mucha energía que se invierta en reprimirla, o por muchas copas, drogas, cigarrillos, masas o kilos de helado que se consuman en el intento, la ira se abrirá paso y se manifestará en algún momento. Cuando ello ocurre, por lo general la ira irrumpe de un modo que puede causar daños graves y perdurables a las relaciones personales.

La ira a la que no se le da expresión abierta y directa puede también expresarse en forma encubierta. La ira encubierta se dirige al blanco correcto, pero de una manera muy sutil y disimulada.

Cuando no se expresa directamente, también puede transformarse en síntomas físicos. Las erupciones, los dolores de cuello y espalda, las úlceras, los problemas digestivos crónicos y el insomnio pueden ser resultado de la ira acumulada. La ira contra uno mismo, en particular, es la que más probabilidades tiene de transformarse en síntomas físicos. Y, desafortunadamente, esos síntomas físicos causados por la ira reprimida pueden llegar a acabar con nuestra existencia, pues se nos pueden desarrollar un lupus, cáncer o cualquier tipo de enfermedad del sistema inmunológico que nos ataque a nosotros mismos.

Así que, como ves, es decisión nuestra qué hacer con esas emociones reprimidas como la ira: dejarla salir o asumir las consecuencias de no afrontar nuestras emociones y posiblemente terminar muy mal.

Identificar la ira

Para identificar la ira, es importante que te sientes e identifiques las causas de la misma y le encuentres sentido.

El objetivo es completar su comprensión y aumentar su control.

La ira es un sentimiento que forma parte de la vida; seguramente no vas a evitarla totalmente, pero si aprendes a manejarla con naturalidad, no te debilitará.

Considere las siguientes preguntas; tome un cuaderno y un lápiz para anotar las respuestas a las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál es el motivo de su ira?
  • ¿Ha expresado anteriormente esta ira? ¿Cuándo? ¿Por qué eso no solucionó el problema?
  • ¿Quién lo ha herido?
  • ¿Se lo dijo a él/ella? Si no lo hizo, ¿a qué se debió?
  • ¿La persona le permitirá manifestar su dolor libremente o usted tendrá que pagar por ello?
  • ¿Por qué tolera una relación que lo limita?
  • Escuche la voz que describe la ira: ¿está expresando todos los sentimientos que experimentó el narrador? ¿Qué parte del sentimiento está ocultando? ¿Por qué? ¿Qué teme esta persona al expresarse: el rechazo, la pérdida de control, el ridículo? ¿Cuán reales son estos temores? Sea específico/a.

Luego considere estos puntos:

  • ¿Se repite especialmente alguna causa de enojo?
  • De ser así, ¿por qué permite que continúe el dolor?
  • ¿Qué le impide actuar para protegerse?
  • ¿Qué diría o haría si pudiese hacer exactamente lo que deseara?
  • ¿Cuáles serían las consecuencias? ¿Está seguro?

Después de contestarse estas preguntas, analice si realmente vale la pena enfermarse o perder a quienes le aman por no dominar emociones como la ira; tenga en cuenta que cuando tome las riendas de su vida e identifique qué es lo que le produce esas emociones, podrá vivir mejor.

Tu amiga,

María Davidson M.
Dominar la ira

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Sobre el autor

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