Familia nicho afectivo

La familia es esencialmente un espacio de afectos, de expresiones de cariño. Desde allí se nutre la posibilidad de construir hombres y mujeres llenos de amor por la vida, con sentido de solidaridad y de pertenencia a un mundo que reclama unidad en torno a valores de vida y amor.

Peñuela Varila Humberto
Peñuela Varila Humberto

13 de noviembre · 557 palabras

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Familia nicho afectivo - Adolescentes

La familia desempeña un papel fundamental en la socialización de los niños, permitiéndoles aprender valores, principios y afectos que les permitan integrarse a la sociedad.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece que la familia es un elemento fundamental de la sociedad y por lo tanto tiene la protección del estado.

En general, consideramos la familia como conformada por padre, madre e hijos, y muchas personas creen que esta composición es garantía de estabilidad para la crianza de los niños.

Sin embargo, en algunos momentos la familia se abre a otros tipos de parientes, lo que puede tener ventajas y desventajas.

La estructura familiar puede ser desestabilizada por las separaciones, divorcios y abandono, y los niños pueden verse obligados a vivir con uno de los padres o incluso con la nueva pareja de uno de ellos.

Lo más catastrófico para los niños en estas situaciones no es la pérdida de una figura paterna o materna en sí misma, sino la pérdida de elementos gratificantes en lo afectivo y emocional, que pueden no ser satisfechos por el padre o la madre encargados de su cuidado.

La familia, como agente de cambio y transformación para la comunidad, debe ser protegida y fortalecida para el bienestar y la integración de los niños en la sociedad.

La familia nicho afectivo

La familia cumple un papel muy significativo en el contexto de la socialización de los niños y las niñas, además de dinamizar la perpetuidad de la sociedad y sus intereses. En ese sentido, es la base para que todo ser humano pueda aprender valores, principios, afectos, que le permitan integrarse a la sociedad. Un ideal sería que desde allí fuese un agente de cambio y transformación para la comunidad.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos concibe la familia como un elemento fundamental de la sociedad y, como tal, tiene la protección del Estado.

Normalmente concebimos la familia como ese grupo conformado por el papá, la mamá y los hijos. Hay muchos que creen que ese núcleo familiar concebido de esta manera es garantía de estabilidad para la crianza de los niños y las niñas. Ese es el ideal, en tanto papá y mamá sean prenda de garantía en la satisfacción de las necesidades físicas, mentales, intelectuales, culturales, afectivas y emocionales de sus hijos. Asunto este que no siempre es así.

De otro lado, hay momentos en que la familia y su modus vivendi rompen ese núcleo paterno y materno para abrirse a otros tipos de parientes, como tíos, primos y abuelos, y darle a la familia otros significados y virtudes, extendiendo sus compromisos y responsabilidades. Todo esto con sus concebidas ventajas y desventajas.

Y ante el embate de la sociedad que desquebraja la estructura familiar, lacerándola mediante la separación, el divorcio y el abandono, no les queda a muchos niños y niñas otra opción que vivir con papá o mamá, e incluso con la nueva pareja de uno de ellos en muchos casos y sus nuevos seudohermanos, con quienes tienen que aprender a convivir.

Dentro de todo este engranaje, lo más catastrófico para los niños(as) no es la pérdida de la figura paterna o materna en sí misma, sino la pérdida de los elementos gratificantes en lo afectivo y emocional que, normalmente y luego de la separación, divorcio o abandono, no son satisfechos por el padre o la madre encargados del cuidado de los mismos y mucho menos por las nuevas parejas a las que tienen que adaptarse.

Ante todo este panorama es necesario recurrir a mecanismos y estrategias que permitan mantener y darle sostenibilidad al proceso de formación de la personalidad y libre desarrollo de los niños(as). Y ese elemento no puede ser otro que la expresión nutritiva del afecto y el cariño.

En este sentido abogo por una familia que se levante desde los vínculos afectivos, fuertes, dinámicos, existenciales, vitales y fervorosos, que le den a los niños y las niñas la seguridad y la confianza para que vean el mundo como una oportunidad y no como una amenaza. Premisa esta que solo puede surgir de relaciones basadas en una estima positiva e incondicional en las que el amor, el cariño y la aceptación de los niños(as) se den independientemente de sus actitudes y comportamientos. Es una vivencia del amor en la que se quiere al otro por el solo hecho de ser y de existir.

Humberto Peñuela Varila

Peñuela Varila Humberto

Sobre el autor

Peñuela Varila Humberto

Soy Docente, Escritor y conferenciante.Nacido el 13 de mayo de 1956,de nacionalidad Colombiana.Mis temas favoritos y alrededor del cual giran mis escritos, son los temas sociales,...

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