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La gran importancia de la documentación sanitaria 1

La gran importancia de la documentación sanitaria en nuestros días. La necesidad de regular a los profesionales que la manejan y su uso.

Julián Valero.
Julián Valero.

19 de octubre · 1080 palabras

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La gran importancia de la documentación sanitaria 1 - Bioética

El artículo destaca la importancia crítica de la documentación sanitaria en el entorno de la salud y la atención sanitaria. Es esencial comprender la variedad de documentos y su función en relación con la normativa y las posibilidades para los profesionales y particulares.

También es necesario comprender la organización del sistema nacional de salud y la legislación aplicable.

La documentación sanitaria es esencial para evitar problemas como reclamos de bienes defectuosos y reclamos de daños y perjuicios, así como para proporcionar información médica importante, como alergias e incompatibilidades medicamentosas.

Esta información puede ser crítica en situaciones de emergencia y ayuda a garantizar una atención médica adecuada. En general, la documentación sanitaria es una herramienta indispensable para garantizar la calidad y seguridad de la atención sanitaria.

Por lo tanto, se debe prestar la debida atención a la documentación sanitaria para mejorar la calidad de la atención médica.

La gran importancia de la documentación sanitaria en nuestros días. 1.

Debemos denotar enérgicamente el hecho de que la documentación y su relevancia, en este caso, en el entorno sanitario y el sociosanitario, es en muchos casos vital.

Para ello será necesario que sepamos diferenciar los distintos tipos de documentos que nos vamos a encontrar, saber su utilidad y, en concordancia con la normativa vigente, las posibilidades que nos brinda a los profesionales e incluso a los particulares. Además de conocer las “rutas” de dicha documentación, saber dónde tiene que ir, cómo debe tratarse según el tipo, quiénes son sus responsables, etc. Por ello es completamente imprescindible hablar de la organización del Sistema Nacional de Salud y la legislación básica aplicable.

Piensen por un momento la cantidad de documentación que “gira” en torno a nuestras vidas. Y qué cantidad de problemas no habríamos evitado de tener dicho “papel” en nuestro poder.

¿No nos ha pasado que hemos hecho la compra y al llegar a casa estaba abierto un envase, o roto, o nos hemos dejado algo, o...? Si tenemos el ticket de compra podremos reclamar; si no, no, o lo dejaremos en manos de la buena voluntad de quien nos atienda.

Si subimos a un autobús y al recoger el ticket lo perdemos o tiramos y pasa el revisor, ¿qué ocurre? Es más, si en el trayecto hubiera un percance de cualquier tipo (ojalá no ocurra) y debemos pedir daños y perjuicios, si no tenemos el resguardo del autobús, ¿qué posibilidades de reclamar nos quedan? Y si el que tiene un percance con un pasajero es el conductor, si no puede probar que dicho pasajero estaba allí...

Así también ocurre con la salud. Con la salvedad de que estamos “jugando” con nuestra salud, estado emocional y estado económico.

Como ejemplo comentaremos el caso más conocido por todos:

¿Será importante que en nuestra documentación asistencial (HC.)* queden reflejadas la existencia o no de algún tipo de alergia? ¿Las incompatibilidades medicamentosas?

Evidentemente la respuesta es sí, debido a que una información así puede salvarnos la vida.

En casos más inusuales, y aun no descritos, ¿qué pasaría en caso de tener nuestro mapa genético (ver estudios al respecto), el cual revelara una prescripción negativa, por ejemplo, a la realización de un trabajo, donde nos fuera la vida?

Más actual todavía. Si en los casos de niños robados la HC. y los protocolos de admisión hubieran sido los adecuados, dichos casos se habrían resuelto de manera más favorable.

Pues así podemos apreciar la importancia extrema que puede tener una información, y así con el resto de documentación sanitaria en los niveles que proceda.

Pero para ello además deberemos conocer la normativa vigente, en dicho caso sobre el tratamiento de documentación, ya que si no la conocemos no sabremos su utilidad y relevancia.

Lo cierto es que si diéramos una vuelta por los centros sanitarios de nuestro país encontraríamos centros dotados de magníficas infraestructuras para el uso y tratamiento de la documentación. Con numerosos profesionales cualificados, especialistas, muy profesionales y con una vocación encaminada a la eficacia y eficiencia más absoluta.

Pero dicha situación no suele ser la más común y, aun en dichos casos, la integración de los historiales del paciente, por regla general, no existe ni siquiera en la misma ciudad (mucho menos en la CCAA. y ni pensarlo en todo el país).

Debemos señalar que en la mayoría de los casos encontramos muchas deficiencias en nuestra profesión: inexistencia de infraestructuras, inexistencia o inaccesibilidad a material didáctico, material obsoleto, nula organización, falta de medios técnicos, duplicidad de HHCC., personal no cualificado, y un largo etcétera.

También encontramos muchos profesionales que llevan muchos años trabajando para que todos los problemas existentes se vayan resolviendo a base de mucho esfuerzo y trabajo. Además, dichas soluciones deben ir acompañadas de una base legislativa específica y minuciosa.

Resaltemos la figura del Técnico Superior en Documentación Sanitaria (decreto 543/95, BOE, 5-6-1995), quien está especializado en dichas “labores” pero que, en la mayoría de los casos, se encuentra con grandes dificultades de aprendizaje (ya comentadas) y, fundamentalmente, con que en muchas CCAA no está obligada su contratación.

En nuestro caso particular nos hemos encontrado, en el desarrollo de nuestra profesión, con personal administrativo, de hostelería, de celaduría, auxiliares de enfermería, procedentes de otros ministerios (como el de Hacienda), personal procedente del mundo de la moda, comerciales e incluso abogados, desarrollando la profesión y tratando y actuando sobre la documentación sanitaria. No nos entiendan mal, todo se aprende, pero en un mundo tendente a la especialización no nos parece la práctica más acertada y menos de cara a eliminar problemas progresivamente. Les pongo un caso concreto: no se puede codificar correctamente sin haber tenido al menos dos años de estudio teórico y una mínima experiencia práctica. Al igual que nosotros no sabríamos movernos en un juzgado, en una tienda de moda, etc.

De cualquier modo, todo es corregible y por ello, humildemente, nuestro trabajo.

Resumen.

La gran importancia de la documentación sanitaria hoy en día.

La documentación en el entorno sanitario y sociosanitario es vital. Para ello será necesario que podamos diferenciar los distintos tipos de documentos que vamos a encontrar, conocer su utilidad y, en conformidad con la normativa vigente, su tratamiento.

Lo cierto es que si diéramos una vuelta por los centros sanitarios de nuestro país encontraríamos centros dotados de magníficas infraestructuras para el uso y tratamiento de la documentación. Con numerosos profesionales cualificados, especialistas, muy profesionales y con una vocación orientada a la eficacia y la máxima eficiencia. Pero la situación antes mencionada no suele ser la más común y, aun en esos casos, la integración de los registros del paciente, por regla general, no existe ni siquiera en la misma ciudad (mucho menos en la CCAA. y ni pensarlo en todo el país).

Debemos indicar que en la mayoría de los casos encontramos muchas deficiencias en nuestra profesión: inexistencia de infraestructuras, inexistencia o inaccesibilidad a material didáctico, material obsoleto, organización nula, falta de medios técnicos, duplicidad de HHCC., personal no cualificado.

Resaltamos la figura del Técnico Superior en Documentación Sanitaria (decreto 543/95, BOE, 5-6-1995), quien está especializado en las tareas mencionadas pero que, en la mayoría de los casos, encuentra grandes dificultades de aprendizaje (ya comentadas) y, fundamentalmente, que en muchas CCAA no es obligatoria su contratación.

En cualquier caso, todo es corregible.

*(HC. Abreviatura de historia clínica. / HHCC. Abreviatura de historias clínicas).

Técnico superior en documentación sanitaria y en nutrición. Formador de formadores y formador ocupacional. Estudiante de Terapia ocupacional.

Julián Valero.

Sobre el autor

Julián Valero.

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