Oaxaca, la verde Antequera
México es uno de los países más ricos en cultura y diversidad. También es una expansión territorial llena de tradiciones y de arquitectura que impactará tu vista.
14 de septiembre · 323 palabras
Oaxaca es una ciudad colonial hermosa y encantadora en México. La arquitectura colonial y las amplias calles limpias son testigos de siglos de historia y celebraciones únicas.
La gastronomía es una delicia que incluye desde chapulines famosos hasta el delicioso chocolate preparado con agua y mezcal artesanal.
La vista es uno de los sentidos más halagados en Oaxaca, no solo por los alegres colores que engalanan a las mujeres oaxaqueñas sino también por la magnífica arquitectura que predomina en la ciudad. Los edificios están vestidos de estilos barroco, neoclásico y de armonioso eclecticismo.
El Templo de Santo Domingo es uno de los edificios más representativos de la ciudad.
El exconvento de este complejo religioso es un verdadero deleite, desde su claustro austero regido por una fuente central con cuatro esbeltos pilares, hasta el jardín botánico donde se admiran las especies propias de la región. Enormes cactos conviven con los alegres colores de flores y frutos.
Un paseo por los alrededores del templo dará a tu corazón una referencia de tranquilidad y alegría. Sin duda, visitar Oaxaca es una experiencia inolvidable.
Oaxaca es una de las ciudades coloniales más bellas de México. Sus edificios coloniales flanquean amplias y limpias calles que han atestiguado el paso de los siglos, momentos históricos y celebraciones únicas como la Guelaguetza, las calendas y la Noche de Rábanos. Su gastronomía es un viaje lleno de sorpresas, desde los famosos chapulines aderezados con ajo, chile o simplemente sal, hasta el delicioso chocolate preparado con agua, pasando por el mezcal que se prepara artesanalmente y por las enormes tlayudas que prometen saciar el apetito más demandante.
La vista es uno de los sentidos más halagados en Oaxaca, no sólo por los alegres colores que engalanan a las mujeres oaxaqueñas, sino por la magnífica arquitectura que predomina en la ciudad. Los estilos barroco y neoclásico, así como un armonioso eclecticismo visten edificios hechos de cantera verde. Y de ahí el sobrenombre de “verde Antequera”, porque los españoles, al ver el árido horizonte del Valle de Oaxaca, se acordaban de una región similar de su país, al que llamaban Antequera.
Entre sus edificios más representativos están el Templo de Santo Domingo. Un contemporáneo jardín de agaves armoniza con una elegante y sobria fachada. Adentro, una de las creaciones del barroco más sorprendentes de América aguarda para plasmarse en la memoria de forma indeleble. El exconvento de este complejo religioso es un verdadero deleite, desde su claustro austero regido por una fuente central con cuatro esbeltos pilares, hasta el jardín botánico donde se admiran las especies propias de la región. Enormes cactos conviven con los alegres colores de flores y frutos en un recorrido que ofrece otra perspectiva del templo domínico.
Un paseo por los alrededores del templo dará a tu corazón una referencia de tranquilidad y alegría. ¡Ven a Oaxaca!
Sin duda, visitar este destino mexicano será una experiencia inolvidable.
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