Cómo cultivar la humanidad en las personas

Nosotros mismos estamos permitiendo que nuestra capacidad de conmovernos y de sorprendernos se pierda en el día a día y, peor aún, nos estamos alejando de la posibilidad de disfrutar plenamente de la esencia de la vida. En este artículo comparto reflexiones y cinco consejos prácticos para cultivar la humanidad en nosotros y promover cambios positivos en el comportamiento.

Ing. Anibal Revollo
Ing. Anibal Revollo

1 de julio · 1483 palabras

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Cómo cultivar la humanidad en las personas - Actitud y Éxito

En este artículo, el autor comparte cinco consejos para cultivar la humanidad en nuestra vida diaria y provocar cambios positivos en los demás.

El autor menciona que algo está sucediendo que está afectando nuestra capacidad de sensibilidad emocional ante lo que nos rodea, lo que nos impide disfrutar plenamente de la vida.

El autor llevó a cabo un pequeño experimento en el que incorporó deliberadamente ejemplos de personas dedicadas a fortalecer valores humanos y casos de acciones de criminalidad en conversaciones casuales con amigos y conocidos.

Los resultados del experimento mostraron que el 70% de las personas dieron mayor importancia y charla a los temas de criminalidad que a los temas de buenas acciones por parte de algunas personas.

El autor concluye que necesitamos ser más conscientes de nuestro comportamiento y fomentar los valores humanos en nuestra vida diaria para crear una sociedad más empática y compasiva.

En resumen, el artículo invita a la reflexión sobre cómo nuestras acciones diarias pueden influir en los demás y en el mundo que nos rodea.

Lejos de querer confundirles con un título rebuscado y ambiguo sobre este tema deseo enormemente compartir con ustedes cinco consejos basados en cómo cultivar en nosotros la humanidad. También nacen de la reflexión y con la mejor voluntad de provocar cambios positivos en el comportamiento de los demás. Les parecerá extraño que algunos nos preocupemos por un problema tan subjetivo del comportamiento pero es que definitivamente algo está sucediendo y está afectando nuestra capacidad de sensibilidad emocional ante lo que nos rodea.

Nosotros mismos estamos permitiendo que nuestra capacidad de conmovernos y de sorprendernos se pierda en el día a día y, peor aún, nos estamos alejando de la posibilidad de disfrutar plenamente de la esencia de la vida. Para darles un ejemplo de lo que sucede comparto con ustedes los resultados de un pequeño experimento que realicé con algunas personas. El mismo consistió en incorporar deliberadamente y durante conversaciones casuales con amigos y conocidos algunos ejemplos tanto de grupos o personas avocadas a las buenas acciones y dedicadas a fortalecer valores humanos como casos contrarios de acciones de criminalidad, maldad, deshonestidad, egoísmo, etc.

Por ejemplo mencioné lo interesante del caso de la organización Senosayuda quienes trabajan arduamente para apoyar la lucha contra el cáncer de mama. También incorporé el tema del cantante Juanes, quien ofrece conciertos gratuitos en su campaña en contra de las minas. Durante la conversación también comenté algunos casos de criminalidad como por ejemplo el caso de un joven que fue baleado para robarle los zapatos ……….en fin dejé que la conversación fluyera y escuché atentamente. Este experimento, por llamarlo así, lo realicé a un promedio de 100 personas en los últimos 2 años. Tomé notas y saqué algunos resultados.

  • El 70% de las personas con las cuales conversé les dieron mayor importancia y charla a los temas de criminalidad que a los temas de buenas acciones por parte de algunas personas.
  • Un 16% de los conversadores sí se interesó por el tema de las buenas acciones pero debo resaltar que la mayoría estableció juicios de valor y duda sobre las acciones de buena voluntad indicando que seguramente los autores perseguían otros intereses personales como dinero, fama, etc.
  • Un 8% le dio relevancia al tema de las buenas acciones mostrando interés por los detalles, mostró sensibilidad e incluso relató experiencias similares.
  • Otro pequeño porcentaje, o sea el 6%, cambió de tema o se quedó callado sin emitir juicio alguno demostrando cero interés. Generalmente incorporaron el tema de la política del país, economía e inflación, por ejemplo.

Me preocupa mucho que los temas de criminalidad y de acciones poco ejemplarizantes despierten mayor interés entre las personas o, mejor dicho, tengan preponderancia sobre las buenas. Estoy muy claro de que el factor curiosidad ha influido en estas conversaciones pero, partiendo de que el comportamiento humano se basa en actos determinados por la cultura, las emociones y en esencia se basa en la imitación y el aprendizaje y en usar lo aprendido para el mayor beneficio posible, no es lógico que nos centremos en las malas acciones; por el contrario, debería ser en las mejores, en las buenas, las de generosidad, en las que podamos repetir o replicar. No dudo que algunos queramos mejorar aspectos en los cuales fallamos observando esas cosas terribles que pasan para evadirlas y alejarnos de ellas de cualquier forma posible.

Es importante que nos demos cuenta de que algo está pasando con la sensibilidad de algunas personas; pareciera que sin percatarnos nos estamos haciendo menos humanos. Somos cada día más parecidos a las máquinas y basta con observar que los gestos de humanidad son cada vez menores entre la gente. Continuamente nos alejamos de aquello que nos pueda conmover porque pensamos que nos puede perturbar, es más fácil imaginar que algo no existe que vivirlo, nos cuesta mucho sentirnos vulnerables. Nos es más fácil censurar y hasta escandalizarnos que verle el lado positivo a las cosas. En pocas palabras nos negamos constantemente a ver las maravillas de la vida en las cosas más evidentes.

Señores, es muy importante reír, ver las cosas simples, ver lo positivo que todos los humanos tienen. Ponerse los zapatos del otro constantemente para sentir empatía, hay que cultivar la curiosidad sana, involucrarse y apelar a nuestra bondad que sin duda existe en cada uno de nosotros. Todos tenemos un sinfín de oportunidades y de capacidades que pueden ser vehículos de humanidad y ejemplo para todas las personas que nos rodean y para todas las edades. Recuerdo el año 2001 cuando se llevó a cabo el terrible acto inhumano de ataque a las personas de las torres gemelas en NY, medité sobre qué tan bajo han llegado algunos seres humanos. Comencé a reflexionar como muchos, supongo y espero, sobre la forma de comenzar a cultivar nuestra humanidad. A través de estos años he resumido esta reflexión y estos consejos que deseo compartir con ustedes.

  1. Escuche y trate de sentir. Muchas veces no escuchamos ni sentimos lo que sucede a nuestro alrededor, solo actuamos como máquinas respondiendo o actuando en forma automática. Para mí la mejor forma de escuchar es imaginarnos que estamos en los zapatos de la persona que nos está hablando. Se sorprenderán cómo en forma inmediata sentiremos lo que nos están diciendo como nuestro y, por ende, nos llegará en todas sus formas.
  2. Busque el lado positivo de todas las personas y las cosas. Cuando escuchemos tratemos de ver el lado positivo de las personas y las cosas, anímese, que es fácil si usted no trata de juzgar a primera vista. Mientras usted respire y tenga vida encontrará personas y cosas positivas que le rodeen. No juzgue sin haberse calzado en los zapatos del otro porque no tendrá todas las variables visibles. Si se presenta una decepción, véala como una nueva oportunidad para estar preparado para la próxima vez que la tenga en frente.
  3. Aborde el día a día con felicidad. Recuerde reírse, no busque tanto los detalles de las cosas sino más bien préstele mayor atención a lo evidente, viva el día, reconozca que usted no es una máquina sino un ser humano con una enorme capacidad de aprender e imitar. Imite las cosas buenas ya que ellas desencadenarán más cosas buenas. Disfrute de los mejores momentos de su trabajo, del café; durante el tráfico aproveche ese momento para reflexionar cómo hacer mejores cosas y verá cómo el siguiente día será mejor. Le repito, si se atraviesa un obstáculo que usted considera desagradable, pase la hoja de su vida y aprenda del mismo. ¿No le parece excelente tener una nueva oportunidad de volverse a encontrar con un obstáculo similar y estar preparado para afrontarlo?
  4. El acto del agradecimiento. Todos los días agradezca a Dios o a la vida que usted está protagonizando un nuevo episodio de su propia película. Imagínese las mejores cosas de usted hechas realidad y agradezca por ello. Yo agradezco a diario por la salud física y mental, agradezco por el trabajo que tengo, porque es el mejor y porque aprendo del mismo cada día, agradezco todo el tiempo porque no soy una máquina, porque pienso y actúo a mi propia voluntad, agradezco por ser sensible ante las personas y ante las cosas que me suceden. También agradezco porque muchas personas me aprecian y valoran, por la amistad que recibo de parte de muchos. Este ejercicio diario me hace abrir más los ojos de mi ser humano y me facilita enormemente los puntos anteriores 1, 2 y 3.
  5. No guarde rencor. A veces nos envenenamos nosotros mismos con una pequeña dosis de rencor, quizás por un hecho del pasado o un simple recuerdo. Caiga en cuenta que sea lo que sea que haya provocado un malestar en usted ya pasó y es parte del pasado. Sin darnos cuenta ese rencor nos embarga haciéndose de él un vicio que nos perturba constantemente. Para olvidar no hace falta más que desearlo y sacar algo de esa experiencia pasada. En la medida que lo desterremos de nuestros recuerdos negativos y lo pasemos por un proceso sano de reflexión desaparecerá como por arte de magia.

Finalmente me despido por donde comencé este artículo, con la firme convicción de que todo será mejor en nuestras vidas y en el mundo si nos abrimos a cultivar nuestra humanidad, vamos a trabajar en estos cinco consejos y permitámonos la posibilidad de disfrutar plenamente de la esencia de la vida.

Este artículo forma parte de una serie escrita que pretende fomentar los valores morales y éticos de los lectores así como contribuir de alguna manera con la mejora y el éxito personal. Para mayor información puede escribir al autor directamente por [email protected]

Ing. Anibal Revollo

Sobre el autor

Ing. Anibal Revollo

Ingeniero civil especializado en Televisión. Mediador,emprendedor y decidido son características de su persona. Ha desarrollado varios proyectos de construcción de Estudios para...

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