A mi amado hijo Maclovio
Breve recuerdo de quien fuera mi hijo amado, vilmente asesinado por un sicario en esta ciudad de violencia el 16 de mayo de 2012. Comparto estas palabras desde el dolor y la memoria.
16 de junio · 395 palabras
El artículo relata la historia de alguien que finalmente toma la decisión de dejar atrás un lugar donde no se siente feliz y donde no recibe ningún respeto. El protagonista reflexiona sobre todos los sueños que tenía y que ahora parecen casi inalcanzables.
Sin embargo, está convencido de que nadie debe someterse a nadie más y que aún hay tiempo para cumplir sus metas.
A pesar del dolor que siente al dejar atrás aquel lugar donde había nacido y donde había comenzado todo con tanto amor, camina con determinación hacia el futuro, decidido a sonreír y suspirar mientras tenga vida.
Al final, se despide en un tono emotivo de alguien que se llama Maclovio y promete volver a recordar los días felices que pasaban juntos en el puerto.
El artículo concluye con una poderosa frase: "Si crees que puedes o si crees que no puedes, tú tienes razón", que parece animar al lector a perseguir sus sueños y no rendirse ante las dificultades.
Por fin un día dijo él, no hay más que hacer aquí, tomó su maleta y partió, mientras caminaba pensó en tantos sueños que tuvo y pensaba realizar, recordó con cuanto amor inició todo, cuando nació, y sintió una punzada en el corazón al darse cuenta, el único que soñó fue él, que el único que quiso ser feliz fue él, siguió caminando sin poder evitar que una lágrima surcara su mejilla, se detuvo, la limpió con una pesadumbre que dolía, y seguía andando y pensando en tantas cosas bellas que se fueron, en tantos sueños abandonados, sin embargo no volteó atrás consciente de que este camino era el que debía tomar, estaba seguro de que nadie debe someterse a nadie, ninguna persona puede abandonarse a sí misma por otra, aún queda tiempo se dijo, aún hay metas que cumplir mi camino no ha acabado, sonreiré hasta el último hálito de vida, suspiraré mientras tenga vida, se detuvo nuevamente, aspiró profundo y se marchó de aquel lugar donde ya no era feliz, donde era ignorado y donde no encontró ni un poco de respeto, caminó firme diciendo para sí con tristeza, que diferencia cuando lo encontré por primera vez, cuando alguien dijo- varón ha nacido- y despertó mis ansias de vivir, que tiempo en el que pensaba que sería feliz y sentía la tibieza de esta ilusión, hoy hay más hielo que sangre en mis venas, me voy porque mi alma entera con tantos recuerdo se va enfriando...
Adiós mi Maclovio, regresaré un día a llorar a tu tumba y recordar los días en que juntos paseábamos por las calles de este puerto, lloraré y después reiré al recordar la gracia de tus encantos, de tu alegría de vivir, de tus inocentadas, cuando me decías- vamos a tener muchos dólares en Julio- Adiós hijo mío, las balas que te quitaron la vida estarán latentes en la conciencia de tu verdugo, El Señor que todo lo cura me dará la fortaleza y quién sabe si el día de mañana un hermanito tuyo llorará junto conmigo al pie de tu tumba.
Si crees que puedes o si crees que no puedes, tú tienes razón
Lic. Mainor Calderón
http://copiaypega.biz/exitoya
Sobre el autor
Me llamo Mainor Calderon, Lic. en Administración de Empresas,actualmente me dedico al Network Marketing, soy Representante mundial independiente de zeekrewards, y miembro de su...
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