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Cirugía plástica después de una mordedura de perro

Cuando yo estaba en tercer grado fui a visitar a mi abuela por Acción de Gracias y, tras horas de viaje, pasamos antes por la casa de unos amigos de mis padres. Allí un West Highland terrier que conocía me mordió la mejilla y acabé en el hospital, lo que me llevó a una cirugía plástica para minimizar las cicatrices.

Chuck Penalver
Chuck Penalver

6 de junio · 537 palabras

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Cirugía plástica después de una mordedura de perro - Estética

Este artículo no trata sobre el tema de la Estética, se trata de la experiencia personal del autor cuando fue mordido por el perro de la familia de un amigo.

El autor relata cómo, después de varias horas de viajar en avión y en auto para visitar a su abuela en Acción de Gracias, él y su familia fueron a la casa de un amigo de los padres antes de ir a la casa de su abuela.

Allí, mientras saludaba al perro de la familia, un terrier West Highland, el perro se volvió y lo mordió en la mejilla causando una herida.

Después de tratar de limpiar la sangre en el baño, los padres del autor lo llevaron al hospital, donde le dieron puntos de sutura en la herida y una vacuna antirrábica.

A pesar de las preocupaciones del autor sobre las posibles cicatrices, su madre insistió en que recibiera una cirugía plástica para minimizar la apariencia de la misma.

El artículo es una reflexión sobre las decisiones que se deben tomar en situaciones de emergencia y cómo pueden surgir situaciones inesperadas en la vida.

Cuando yo estaba en mi tercer grado fui a visitar a mi abuela por Acción de Gracias. Habíamos estado viajando durante horas: un par de horas en avión y luego otra hora para llegar a la ciudad donde vive mi abuela. Cuando llegamos a la ciudad, en vez de ir directo a la casa de mi abuela, fuimos a la casa de unos amigos de mis padres.

Todos salimos del coche y entramos en la casa. Todos los adultos estaban delante de mí. Me incliné para saludar al perro de la familia. Era un West Highland terrier, y lo había conocido durante años. Con mucho cariño le palmeé la espalda y metí la mano debajo de él para tocar su panza; se dio la vuelta, saltó y me mordió la mejilla.

Como era de esperar, grité y comencé a llorar. Mi mamá me dijo más tarde que, antes de darse la vuelta, pensó «Oh hombre, ¿y ahora qué?». Pero cuando se dio la vuelta, dijo que lo único que vio fue que yo me agarraba la mejilla, con la sangre filtrándose entre mis dedos, lo que, por supuesto, la puso en modo acción. Me senté en el baño y traté de limpiar la sangre para poder ver la herida. Después de mirarla y discutir, decidieron que tenía que ir al hospital.

Así que recogimos las maletas y nos fuimos al hospital. Los médicos allí me examinaron y decidieron que necesitaba puntos de sutura y una vacuna contra la rabia. La vacuna era por si acaso, y estoy bastante segura de que era un procedimiento. Pero no quería para nada los puntos de sutura. Forcejeé con mi mamá con todas mis fuerzas. No quería que salieran unas cosas largas y negras de mi cara.

Sabía que todos los niños me mirarían cuando volviera a la escuela, y no quería eso. Pero mi mamá insistió. Tenía que ponerme los puntos. Así que esperamos hasta las nueve o las diez de la noche por el cirujano plástico. Necesitaba cirugía plástica para asegurarse de que las cicatrices en mi rostro no serían evidentes.

Cuando comenzó la cirugía plástica, grité mucho. Tuvieron que sujetarme sobre la mesa para adormecer mi cara, porque de verdad no quería los puntos. Pero una vez que mi cara estuvo entumecida, estuve bien con ello. Me dieron un total de 16 puntos de sutura. Es curioso: ahora tengo que decirles a mis amigos que me hicieron cirugía plástica, porque cuando la gente piensa en cirugía plástica imagina una rinoplastia o algo así. Pero a mí me la tuvieron que hacer para asegurar que mis cicatrices no fueran muy visibles. Afortunadamente, el cirujano hizo un gran trabajo; tanto es así que cuando les digo a las personas que un perro me mordió la cara, no me creen. Tengo que señalar mis pequeñas cicatrices para mostrar dónde me mordió el perro.

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Chuck Penalver

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Chuck Penalver

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