Emociones y aventuras en el Aconcagua trekking

El trekking en el Aconcagua combina emociones y permite disfrutar de parajes incomparables por su majestuosidad y belleza. Se complementa con buena comida y el vino mendocino.

Jorge Alberto Guiñazu
Jorge Alberto Guiñazu

28 de marzo · 725 palabras

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Emociones y aventuras en el Aconcagua trekking - Destinos Turísticos

El trekking en el Aconcagua es una oportunidad única para aquellos que buscan emociones fuertes en el proceso de encontrarse a sí mismos. Aunque algunos podrían querer escalar el Olimpus Mons en Marte, en Mendoza encontrarás el pico más alto del hemisferio Sur con casi 7000 metros de altura.

La ciudad de Mendoza es conocida por su significativa tradición histórica desde su fundación en 1561, y por ser la cuna del vino argentino.

El origen del nombre Aconcagua proviene de diferentes idiomas como el Aymará, el araucano y el quechua, todos relacionados con el carácter excepcional de esta montaña como símbolo histórico del acontecer latinoamericano.

La agencia Kahuak organizó una excursión eficiente y de alta calidad para escalar esta montaña, a la altura de su gigantesco tamaño.

Las diferentes opciones de actividades turísticas que se ofrecen en los alrededores, junto con la exuberancia del paisaje andino, hacen que el viajero parezca estar en la máquina del tiempo, regresando a la época de los antepasados que recorrían estos maravillosos parajes en lomo de caballos.

Además, las bondades del montañés, como sus asados, hacen de esta experiencia algo inolvidable.

En la búsqueda incesante de los seres humanos de encontrarse a sí mismos, las emociones fuertes son parte de este proceso. Es evidente que hay emociones y emociones. Si hablamos de escalar montañas quizá algunos pretenderían escalar el Olympus Mons (Monte Olimpo) en Marte, volcán de 22 km de altura y 624 km de ancho. En él cabrían varias ciudades como Mendoza. Pero, hablando de Mendoza y retornando a lo terrenal, allí encontrarás la oportunidad única de hacer trekking en el Aconcagua: el pico más alto del hemisferio Sur con casi 7000 metros de altura. Y esa fue mi elección en un imborrable viaje a la ciudad del vino y el sol, con una significativa tradición histórica desde su fundación en 1561.

Se hacen muchas deducciones en torno a los orígenes del término Aconcagua. Uno de los más aceptados es que deriva del aymará, donde Kon-Kawa significa monte nevado, recordándonos esa permanente condición de contar con las llamadas nieves perpetuas. Los araucanos, en Chile, le dieron el mismo nombre que al río que llamaban Aconca-Hue, que significa que viene del otro lado. En tanto, en quechua se considera que significa "Centinela de Piedra" a partir del término Akon-Kahuak. Como se puede ver, todos hablan sobre significación relacionada con el carácter excepcional de esta montaña, símbolo histórico del acontecer latinoamericano y de donde adquiere el nombre la magnífica agencia que organizó mi excursión: Kahuak. Déjenme reconocer que sus guías y expertos hicieron gala de su eficiencia, de la que podemos reflejar que estuvo a la altura de este gigante monte nevado.

Me hallé con diversas opciones, y más bien atónito, porque apremiado de tomar una decisión para ver a cuál adherirme, lo que resultaba muy difícil dado la gran variedad de opciones existentes. Y es que pareciera que se toma la máquina del tiempo y se regresa a la época en que nuestros antepasados recorrían estos maravillosos parajes a lomo de caballos, quizás tan asombrados como nosotros por la exuberancia y grandeza del paisaje andino. Si a esto le sumamos las bondades del montañés, sus asados típicos y la oportuna presencia del buen vino mendocino, se completaría la triada de la divinidad inolvidable de un viaje que nunca jamás debería terminar.

Pero también se puede escoger el itinerario corto de 3 días de trekking a Plaza Francia, que está ubicada a 4.100 metros sobre el nivel del mar y nos lleva al mirador de la pared sur del Aconcagua. Y puedes optar por el itinerario llamado largo, que fue el elegido, que te lleva a Plaza de Mulas, algo más alto al hallarse a 4.260 metros sobre el nivel del mar en el denominado Campamento Base del Aconcagua.

Partimos de Mendoza y tomamos la ruta internacional 7 hasta Horcones; de ahí atravesamos el puente colgante y con él el río que le da nombre a la región: río Horcones, siguiendo hasta la Quebrada del Durazno donde, después de un apetitoso almuerzo, retomamos el camino hasta llegar a Confluencia. Este toma el nombre gracias a que allí confluyen, y valga la redundancia, los ríos Horcones Superior, que nace cerca de Plaza de Mulas, y el río Horcones Inferior, cuyo nacimiento está en las cercanías de Plaza Francia.

Luego fuimos al denominado mirador de la pared sur del Aconcagua, admirada por todos, temida por los que se arriesgan a escalarla, al ser la segunda si tenemos en cuenta sus dimensiones, después de la que brinda el imponente Himalaya con 4.500 metros. Regresamos al día siguiente, pues el descanso se hacía necesario.

Inolvidables recuerdos se agolpan de nuestro estupendo recorrido por estas tierras que dejan insondable huella en la memoria. Si busca emociones y aventura, la elección está cercana: el trekking al Aconcagua es la mejor opción, y por demás aún está a tiempo, pues la temporada de acceso permitido al parque no terminará hasta el 15 de marzo próximo.

Y algo que no podrás olvidar será la armoniosa unión de la majestuosidad de la montaña acompañada del rugir melodioso del río Mendoza. Las posibilidades de gozar el trekking en el Aconcagua son una experiencia francamente inolvidable.

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Jorge Quiroz
Trekking en el Aconcagua

Jorge Alberto Guiñazu

Sobre el autor

Jorge Alberto Guiñazu

Hola soy Tecnico superior en Turismo y Hoteleria recibido de la Escuela Internacional de Turismo, Hoteleria y Gastronomia de Mendoza

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